Unicef pide ayuda económica para atender a los niños y niñas afectados por el COVID-19

Unicef ha pedido incrementar la ayuda económica para atender a los niños afectados por el COVID-19, a finales de marzo solicitaba unos 600 millones de dólares, ahora son 1.600 millones y según toda la información publicada por esta organización, no es suficiente para atender a la infancia que sufre las consecuencias de la pandemia.

Consecuencias de la pandemia en la infancia

Unicef ha realizado un llamamiento en el que solicita ayuda económica para atender a los niños y niñas afectados por el COVID-19, la organización pide 1.600 millones de dólares, casi mil millones más de los que pidió a finales de marzo para la misma cuestión. Se trata de un incremento importante que refleja las trágicas consecuencias socioeconómicas que está teniendo la pandemia, así como las crecientes necesidades de las familias y en especial las más desfavorecidas.

A medida que pasa el tiempo la situación se recrudece, Unicef comenta que la crisis de salud se está convirtiendo rápidamente en una crisis de derechos del niño, escuelas cerradas, padres sin trabajo y familias que se encuentran bajo tensión y presión crecientes. Teniendo una ligera idea de como será el mundo post-COVID, Unicef comenta que los fondos servirán para responder a la crisis, a la recuperación de sus consecuencias y especialmente a proteger a los niños de sus efectos secundarios.

La pandemia ha provocado que muchos servicios esenciales se hayan visto comprometidos, por ejemplo, la atención pediátrica o la vacunación rutinaria frente a otras enfermedades, algo que ha afectado a millones de niños y que podría derivar a un aumento significativo de la mortalidad infantil. A esto hay que sumar la ansiedad y el estrés que se incrementa especialmente en los niños más vulnerables, consecuencia del cierre de las escuelas, el confinamiento y la movilidad restringida. El panorama es lamentable y no se puede pensar únicamente en la reconstrucción del tejido económico, también es necesario ayudar a la infancia.

El análisis de Unicef determina que un 77% de los menores de 18 años del mundo (unos 1.800 millones) viven en uno de los 132 países con alguna forma de restricción de movimiento por la pandemia. Factores de riesgo como el abuso, la violencia, la negligencia, etc., están aumentando especialmente en los niños de familias con deterioro socioeconómico. Mujeres y niñas tienen un mayor riesgo de sufrir violencia de género y sexual, los menores que son refugiados, migrantes y desplazados, tienen un menor acceso a los servicios y la protección, y una mayor exposición a la xenofobia y la discriminación.

Los responsables de Unicef explican que han visto lo que ha ocurrido en países en los que el sistema sanitario está desarrollado, por lo que es lógica la gran preocupación por los menores que viven en países cuyos sistemas sanitarios cuentan con pocos recursos y son débiles. Por ello, la respuesta de la organización se centra en aquellos países donde ya se vivían crisis humanitarias, en ellos se trabaja para prevenir la transmisión de la enfermedad y en mitigar sus impactos colaterales en el colectivo infantil.

De momento, la organización ha recibido 215 millones de dólares como apoyo a su respuesta a la pandemia de COVID-19, cantidad alejada de lo que solicita, pero dada la situación económica de muchos países, es fácil imaginar que costará que pueda obtener la ayuda económica solicitada. A través de este enlace podréis conocer todos los detalles del llamamiento realizado, así como la respuesta global de Unicef a las consecuencias de la pandemia.

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