Una niña de seis años fue detenida y esposada, acusada de un delito de agresión

En Orlando (Florida), una niña de seis años fue detenida y esposada, acusada de un delito de agresión, al parecer tuvo un berrinche y dio una patada a una empleada del colegio concertado en el que estudia. El policía procedió como con una detención cualquiera, se esposó a la pequeña, se la condujo al centro de detención, se le fotografió y se le tomaron las huellas, algo que resulta difícil de creer.

Detención de una niña de seis años

En la fotografía podéis ver a una niña de seis años que tuvo que pasar por una situación inconcebible, fue detenida y esposada en un colegio concertado de la ciudad de Orlando (Florida, Estados Unidos). La pequeña fue acusada de un delito de agresión, ya que al parecer tuvo un berrinche y le dio una patada a una empleada de la escuela, se habla de la mala actuación de agente de policía, pero no se dice nada de la empleada, a pesar de que fue la responsable de crear esta situación.

Los hechos ocurrieron el pasado 19 de septiembre, se arrestó a la niña y a otro niño de seis años, aunque su arresto no ha trascendido porque no llegó a ser trasladado al centro de detención. La abuela (que aparece en el vídeo) tuvo que recoger a su nieta en el centro de detención juvenil, pero antes tuvo que esperar unos minutos ya que estaban tomando las huellas a la pequeña y haciéndole fotografías para la ficha policial, algo realmente sorprendente e incomprensible.

Evidentemente, la noticia ha provocado indignación y una serie de reacciones, el jefe de policía de Orlando ha anunciado el despido del policía que detuvo a la pequeña, ya que, al parecer, según la normativa de Florida, la policía debe contar con la aprobación de su superior antes de proceder al arresto de un menor de 12 años. El agente de policía se saltó este protocolo y se puede decir que debía tener “pocas luces” por arrestar a una niña de seis años que había tenido un berrinche.

La Fiscalía del Estado de Florida comenta que los menores no van a ser procesados, va a hacer todo lo posible para que se retiren los cargos y se intentará revertir el daño legal, es decir, eliminar el arresto para que no conste en sus antecedentes. Al jefe de policía no le ha quedado más remedio que comparecer ante los medios de comunicación, expresar su disgusto y pedir disculpas a los niños y a sus familias a través de las redes sociales, aunque lo lógico sería haberse disculpado en persona.

Se explica que el agente no pertenecía al cuerpo de policía, aunque trabajó en él durante 23 años, actualmente trabajaba como agente de seguridad en la escuela, como miembro de la unidad de reserva del departamento, pero eso no es una excusa, además, conocía perfectamente la normativa. La presencia de policías en las escuelas es bastante habitual, en un 46% de los centros está presente un agente, sobre todo a raíz de los tiroteos masivos producidos en diversos centros escolares del país.

Se debería hacer lo propio con la empleada de la escuela, si no es capaz de aguantar el berrinche de una niña pequeña, no debe trabajar en un centro escolar con niños pequeños, ya que no tiene aptitud ni actitud para ello. Seguro que a partir de ahora el resto de agentes de policía se lo pensarán dos veces antes de proceder a la detención de un niño sin un motivo real y de peso que lo justifique.

Este caso nos recuerda a otro que también se produjo en Florida y saltó a los medios de comunicación, en esa ocasión se detuvo en el colegio a un niño autista de 10 años que también fue esposado y llevado al centro de detención por un supuesto delito de agresión contra su tutor. En fin, el caso de la niña es una situación difícil de creer, aunque en Estados Unidos cualquier situación, por inverosímil que parezca, puede suceder.

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