Una dieta con alto contenido en grasas durante el embarazo se relaciona con la prevención del Alzheimer

Según los resultados de una investigación realizada por expertos de la Universidad de Temple, una dieta con alto contenido en grasa durante el embarazo podría reducir el riesgo de que la descendencia sufriera Alzheimer. El estudio ha sido realizado con roedores de laboratorio y, de momento, los datos no se pueden trasladar a los seres humanos.

Prevenir enfermedades desde la gestación

Según las conclusiones de una investigación desarrollada por expertos de la Escuela de Medicina Lewis Katz de la Universidad de Temple (Estados Unidos), una dieta con alto contenido en grasas durante el embarazo se relaciona con la prevención del Alzheimer en la descendencia, concretamente contra los cambios que se producen en el cerebro y que dan lugar al inicio de la enfermedad.

Los expertos comentan que se sabe que las personas cuyas madres desarrollan Alzheimer después de cumplir los 65 años, tienen un mayor riesgo de desarrollar también la enfermedad más o menos a la misma edad, pero, hasta el momento, no se han identificado los genes que puedan explicar la transmisión materna de la enfermedad a la descendencia.

Los expertos han planteado la hipótesis de que esta transmisión de la enfermedad se produzca por factores ambientales como, por ejemplo, la dieta y el estilo de vida que se han seguido durante el embarazo, ya que durante la gestación, madre y futuro bebé están en estrecha interacción, algo que podría influir significativamente en el riesgo de que se desarrollara la enfermedad en la descendencia en un futuro.

Los expertos explican que la dieta suscita especial interés como un factor de riesgo, especialmente si se trata de una dieta rica en grasas animales y colesterol, de hecho, se ha demostrado que una ingesta rica en grasas en roedores, exacerba los cambios en la función cerebral que podrían contribuir a sufrir Alzheimer. Precisamente el estudio se realizó con roedores de laboratorio seleccionados para que desarrollaran la enfermedad, a los que se les realizó un seguimiento y análisis de la ingesta de grasas durante la gestación.

Los roedores gestantes fueron alimentados con una dieta alta en grasas a lo largo de todo el embarazo, y tras el nacimiento de las crías, las madres volvieron a seguir una dieta regular y habitual que se mantuvo a lo largo del periodo de lactancia. La descendencia se mantuvo a lo largo de su vida con una dieta estándar o regular, a los 11 meses de edad fue sometida a una serie de pruebas para evaluar la capacidad de aprendizaje y la memoria. Se descubrió que aquellos roedores cuyas madres siguieron una dieta rica en grasas durante el embarazo, tenían mejores habilidades de aprendizaje y memoria que los roedores de madres que siguieron una diera regular durante la gestación.

Los expertos explican que las mejoras observadas en la capacidad de memoria y aprendizaje se asociaron con el mantenimiento de una buena integridad sináptica, algo vital en la capacidad de aprendizaje y desarrollo de la memoria. De hecho, las crías de madres expuestas a una dieta alta en grasas tuvieron una notable mejora de la sinapsis cerebral, en comparación con las crías de los roedores que siguieron una dieta regular. Se detectó también que los roedores nacidos de madres con una dieta alta en grasas tenían niveles más bajos de la proteína beta amiloide, principal componente de las placas seniles que se encuentran en el cerebro de los enfermos de Alzheimer. Esta proteína se acumula en las neuronas y contribuye a una disfunción de las células nerviosas y de forma eventual, en alteraciones significativas en el funcionamiento de la memoria y el aprendizaje.

Al parecer, las crías cuyas madres recibieron una dieta rica en grasas durante la gestación, tenían un nivel reducido de tres genes importantes e implicados en el Alzheimer, de hecho, estos genes se desactivaron ya en las primeras etapas de la gestación debido a que la dieta rica en grasas había desactivado la proteína FOXP2, mecanismo que protegía a la descendencia de desarrollar la enfermedad. Ante los resultados, los investigadores consideran que la prevención del Alzheimer debe iniciarse desde la fase de gestación, siendo la dieta una parte importante en ello. Ahora se baraja la posibilidad de realizar nuevas investigaciones y realizar comparativas con diferentes tipos de dieta, para comprobar si los resultados obtenidos se podrían replicar en los seres humanos.

En la investigación no se aclara el tipo de dieta y grasas consumidas durante la gestación, por otro lado, cabe la posibilidad que esas grasas protejan de la enfermedad, pero sean responsables de que la descendencia pueda tener otros problemas de salud. Habrá que esperar a los resultados de nuevas investigaciones para conocer las respuestas a las preguntas que se pueden formular. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la página de la universidad y en este otro publicado en la revista científica Molecular Psychiatry.

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