No evitar la siesta en los niños

Sueño en los niños

Los expertos recomiendan no evitar la siesta en los niños, no dejar dormir a los pequeños cuando tienen sueño no es lo más recomendable. ¿Por qué dicen esto los expertos?, al parecer algunos padres que ven que a sus hijos les cuesta dormir por la noche, creen que la causa es haber dormido la siesta y por ello intentan eliminarla como parte de la rutina infantil. El hábito de la siesta es muy beneficioso, contribuye a que los niños estén más tranquilos, sean más sociables, no se irriten con facilidad, mejora la concentración y el aprendizaje, todo son beneficios.

En otras ocasiones hemos hablado de la siesta infantil y de sus beneficios, como información complementaria, es interesante retomar la lectura de los post Los bebés que duermen siesta aprenden más y mejor, y La siesta refuerza los recuerdos. Los expertos indican que durante los primeros cuatro años de vida el hábito de la siesta es especialmente beneficioso, claro que algunos niños a partir de los tres años de edad no quieren dormir. En este caso, no hay que obligarles a dormir, es preferible proponerles que disfruten del sueño. Este grupo de niños representa un 20% del total, sin embargo el resto sí que duermen la siesta y no hay que eliminar el hábito de la siesta tras la comida, los pequeños recuperarán la energía, eliminarán los signos de cansancio, la tensión, a todo esto debemos sumar los beneficios antes citados.

La siesta es una necesidad fisiológica y es necesario prestarle atención para que los niños gocen de buena salud, recordemos que la explicación biológica de la siesta es que el sueño que hace acto de presencia después de la comida, es fruto del descenso y la concentración de la sangre hacia el sistema digestivo. Como decíamos, la siesta debe formar parte de la rutina diaria, pero obligar a los niños que no quieren dormir provoca que estos sufran rabietas lo preferible es inducir a que duerman, contarles un cuento después de comer, escuchar música relajante o realizar cualquier actividad que contribuya a la relajación, ese es el sistema.

Los niños marcan en cierto modo las pautas, hablando de los que si duermen la siesta, si a un niño menor de cuatro años no se le deja dormir, se le está reduciendo el número de horas de sueño que necesita, hay que desterrar la creencia de que la siesta no permite conciliar el sueño por la noche. Una pérdida de sueño, aunque sea pequeña, deriva en un peor rendimiento escolar y puede multiplicar el riesgo de desarrollar el lenguaje de una forma más lenta. Durante la primera etapa de la vida, el sueño contribuye a desarrollar y potenciar las conexiones neuronales, mejorando la capacidad cerebral en muchos sentidos, así lo han demostrado varios estudios al respecto.

Otro punto a tener en cuenta, durante el sueño, se segregan diferentes sustancias que forman parte del sistema defensivo de los niños frente a las enfermedades, no dejarles dormir la siesta reduce la fortaleza del sistema inmunológico. Otros temas que también están relacionados y que se deben citar, la falta de sueño promueve problemas como los terrores nocturnos o el incremento de la adrenalina, los niños son más llorones, protestones y a pesar de lo que ctrean algunos padres, no dormir la siesta promueve dormir mucho peor por la noche. Por todos estos motivos, es necesario no evitar la siesta en los niños, la falta de sueño es algo especialmente dañino.

Nos quedamos con las declaraciones en la publicación digital de El mundo, de Gonzalo Pin, coordinador de trastornos del sueño y de la Unidad de Pediatría del Hospital Quirón de Valencia “el mejor termómetro para saber si el niño duerme bien y el suficiente número de horas es verle feliz y con una conducta normal”.

Foto | Andrew Stawarz

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