Nestlé acusada de engañar con las afirmaciones nutricionales sobre sus productos de fórmula infantil

Según un informe de Changing Markets Foundation y Globalization Monitor, compañías como Nestlé manipulan las respuestas emocionales de los consumidores con los mensajes que aparecen en los productos que comercializan, asegurando que en ocasiones se engaña con las afirmaciones nutricionales que aparecen en los productos de fórmula infantil.

Nestlé

Recientemente Changing Markets Foundation y Globalization Monitor han publicado un informe en el que acusan a la compañía Nestlé de engañar con las afirmaciones nutricionales sobre sus productos de fórmula infantil, considerando que dichas afirmaciones parecen seguir estrategias de marketing en vez de basarse en las evidencias científicas. Los autores del informe consideran que el compromiso de la compañía suiza con la ciencia se difumina al utilizar la investigación nutricional como estrategia promocional, en vez de priorizar la salud de los bebés.

Los responsables del documento consideran que las empresas del sector en general manipulan las respuestas emocionales de los consumidores con el propósito de vender una variedad de productos, siendo un comportamiento poco ético cuando se trata de la salud de los más pequeños. Lo cierto es que tiene mucho sentido, si la ciencia determina que un ingrediente es seguro y beneficioso para los bebés, este debería estar presente en todos los productos de alimentación infantil, por el contrario, si un ingrediente no es saludable, entonces no debería estar presente en ningún producto.

Un producto para bebés debería contener lo mejor y no se debería dar bombo a una obviedad, pero se utilizan las declaraciones nutricionales con el único objetivo de vender más. Existen muchas incoherencias, por ejemplo, Nestlé informaba a través de las etiquetas nutricionales sobre la presencia de sacarosa en leches de fórmula para bebés en los productos comercializados en Brasil y Hong Kong, en cambio, se encontraron dos leches infantiles de la marca que se comercializaban en Sudáfrica y que contenían este ingrediente sin informarlo. Hay que tener en cuenta que según la EFSA, no se debe añadir sacarosa a los productos infantiles, ya que puede afectar a la salud de los bebés.

En Hong Kong se comercializan leches de fórmula supuestamente más saludables porque no contenían ningún aroma o sabor añadido, haciendo alusión al sabor a vainilla, sin embargo, este sabor a vainilla estaba presente en varios productos de Nestlé comercializados en el propio Hong Kong, en China y en Sudáfrica. En este caso, la EFSA (Agencia de Seguridad Alimentaria de la Unión Europea) también desaconseja introducir sustancias innecesarias como el mencionado sabor, ya que supone una carga en el metabolismo del bebé al tener que ser excretadas.

Por supuesto Nestlé ha contestado a este informe aunque no de un modo específico, destacando que apoya la recomendación de la OMS sobre la lactancia materna en exclusiva durante seis meses y a continuación una alimentación complementaria. En este caso, la compañía comenta que ofrece productos nutricionales basados en la ciencia para niños de hasta dos años de edad. Asegura que comercializan sus productos de manera responsable en todo momento y que las afirmaciones de sus productos se basan en pruebas científicas sólidas, también recuerda que la composición de las formulaciones infantiles está muy regulada y se siguen las normas internacionales a fin de satisfacer las necesidades nutricionales específicas de los bebés.

Entonces, ¿por qué varían los ingredientes de los productos según el país? ¿Por qué se utilizan declaraciones como “la más cercana a la lactancia materna” en la comercialización de sus productos?, si sabemos que no se enmarca con la definición de “cercano” porque hay un abismo entre la composición de la leche materna y sus beneficios, y la que ofrece la leche de fórmula. Hay que decir que según el código de comercialización de la OMS y de la EFSA, este tipo de mensajes son desaconsejados por la razón que antes hemos argumentado.

En el informe que podéis leer aquí (Pdf), se afirmaba que los productos anunciados como cercanos a la leche materna tenían una variación significativa en sus ingredientes, siendo para los autores una clara prueba de que se trata de un reclamo publicitario y no un hecho basado en la evidencia científica. El documento no tiene desperdicio y demuestra que es necesario que entre en vigor cuanto antes la prohibición a escala comunitaria sobre las declaraciones nutricionales y de salud en las fórmulas infantiles. Pero hasta que llegue ese momento, será necesario que los organismos competentes vigilen el comportamiento de las empresas.

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