Los niños que se resisten a los dulces tienen menor riesgo de desarrollar obesidad

Hace poco hablamos de que contrario a lo que todo el mundo piensa respecto a las golosinasque pueden volver a los niños hiperactivos si las consumen en grandes cantidades, la realidad indica que no hay relación alguna entre las cantidades de azúcar y el mal comportamiento de los niños, aunque al parecer si existe un vínculo entre las chucherías que son la debilidad de todos los niños y un aumento en el riesgo de desarrollar y padecer obesidad durante la infancia.

Una nueva investigación, basada en el análisis de un proyecto previo conocido como el test de las golosinas realizado por el psicólogo Walter Mischel durante la década de los sesenta, ha sido propuesto para medir los impulsos en niños de cuatro años de edad a la hora en la que se les presentan dulces y golosinas de su agrado, en un proceso que consistía en dejarle al niño una gominola sobre la mesa e indicarle la promesa de que si no se la comía a su regreso, luego de 20 minutos habría no una sino dos gominolas sobre la mesa.

Los resultados fueron sumamente llamativos, los niños que eran capaces de no dejarse tentar y resistirse a esa única gominola para luego esperar la recompensa, resultaron convertirse posteriormente en su adolescencia en personas mucho más responsables, competentes y seguras de si mismas, con grandes herramientas sociales y buenas oportunidades a futuro, mientras que los niños que no habían podido controlar el impulso y se habían comido el dulce sin esperar esos 20 minutos que prometían uno extra, se convirtieron en adolescentes más inseguros e incompetentes a la hora de solucionar situaciones complicadas.

Posteriormente el experimento se ha trasladado a las probabilidades que tiene cada tipo de individuo a padecer obesidad, por eso los científicos de la Universidad de Wiscosin pusieron su atención en la tendencia a aumentar de peso durante la adultez, por lo que cuando los niños que participaron del estudio cumplieron los 30 años de edad los especialistas analizaron cada caso en particular observando su índice de masa corporal, comprobando una relación asombrosa entre resistencia al dulce y menor riesgo de sufrir sobrepeso, ya que por cada minuto que los niños pudieron resistir el deseo de comer la golosina este era equivalente a una reducción de 0,2 puntos en su IMC en la edad adulta.

Las conclusiones fueron concretas, los niños que tienen mayor capacidad para resistirse a los dulces demuestran un mayor autocontrol sobre sus impulsos, por lo tanto tienen un riesgo mucho menor de padecer obesidad durante su vida adulta, ya que están mejor preparados para actuar con criterio ante las tentaciones, por eso ayudar a los niños a mejorar su autocontrol es una manera de ayudarlos a reducir su riesgo de convertirse en personas obesas y poco saludables a futuro.

Vía | RPP
Foto |  NeoGaboX de Flickr

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