Los niños que comen frente a la televisión pueden desarrollar obesidad

Se conoce muy bien que el creciente problema de la obesidad infantil está estrechamente ligado a malos hábitos cotidianos que mantienen las familias en la actualidad, a lo que se le suma una nutrición deficiente, una vida sedentaria y un exceso de comida chatarra, la combinación de todos estos factores pone en serio peligro la salud de los pequeños.

Una muy mala costumbre que mantienen tanto adultos como niños es la de comer frente a la televisión, algo que en muchos casos forma parte de su rutina permanente y que se conoce que es un factor de riesgo ya que aumenta las posibilidades de que el individuo desarrolle sobrepeso u obesidad. El problema, según indica un reciente estudio en el que participaron expertos de la Academia Estadounidense de Pediatría es que los niños que miran televisión mientras comen no son capaces de interpretar sus señales internas de saciedad, por lo que se permiten comer mayores porciones de alimentos que en la mayoría de los casos no son saludables, como dulces o frituras.

El problema concreto es que los niños pasan gran parte de su tiempo frente a la pantalla de la televisión y por eso van adaptando sus actividades en torno a la misma, algo que les trae una diversidad de problemas de salud ya que genera daños en la vista, problemas de atención, un desarrollo pobre del lenguaje, y como estamos comentando, un incremento poco saludable en su peso.

La recomendación no es otra que la que se viene advirtiendo desde hace ya muchos años, los padres deben regular el tiempo que sus hijos pasan frente a la televisión y reducirlo, lo mismo deben hacer con otro tipo de elementos como las computadoras o los videojuegos, sobre todo durante las horas en las que deben alimentarse, ya que son momentos en los que deben sentarse a comer en familia.

El estudio ha sido denominado “Estudio controlado para reducir el tiempo de los niños en edad preescolar frente a la pantalla”, y quien estuvo al mando fue la doctora Catherine S. Birken, de la Universidad de Toronto, Canadá. Se contó con la participación de un grupo formado por 160 niños de tres años de edad, que fueron divididos en dos grupos, el primero de control y el segundo de aplicación de estrategias médicas recomendadas que tenían como objetivo el asesoramiento conductual de las familias para reducir el tiempo de exposición a la tecnología.

Luego de un año se comprobó que no había diferencias entre ambos grupos en cuanto al tiempo que pasaban frente a la pantalla, pero destacó el hecho de que los niños de padres que habían recibido asesoramiento comían menor cantidad de veces mirando la televisión y más en la mesa, como corresponde.

Vía | SDPnoticias
Foto | 4Cheungs

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