Los niños de Reino Unido consumen en seis meses el azúcar de todo un año

Según los resultados de una encuesta nacional realizada en el Reino Unido, los niños de este país consumen un año de azúcar en sólo seis meses. De momento, y a pesar de que no ha concluido el primer semestre del año, los niños ya han duplicado la ingesta máxima recomendada para un año. Esto ha provocado que las campañas de salud se centren de nuevo en los refrescos azucarados, principal fuente de azúcar entre los niños.

Refrescos azucarados

Recientemente, Public Health England (PHE), agencia del Departamento de Salud y Asistencia Social en el Reino Unido, daba a conocer un estudio en el que se concluye que los niños del país están en camino de consumir unos 4.800 terrones de azúcar antes de que acabe el año, lo que supone más del doble del máximo que se recomienda diariamente. Es decir, en seis meses, los niños consumen el azúcar de todo un año, esto ha provocado que los refrescos azucarados sean de nuevo el centro de atención de la campaña Change4Life (Comer bien y moverse más para vivir más tiempo).

Los expertos comentan que los refrescos azucarados siguen siendo la principal fuente de azúcar en los niños, así se desprende de la Encuesta Nacional de Dieta y Nutrición que se realizó en el mes de marzo. En el mes de abril entró en vigor el impuesto de los refrescos, y a pesar de que desde el año 2013 el consumo de refrescos azucarados se ha reducido en un 18’7%, parece que las medidas son insuficientes y es necesario dar otra vuelta de tuerca. A través de esta campaña se insta a los padres a realizar simples cambios que ayudarán a que los niños reduzcan el consumo de azúcar, por ejemplo, sustituir los refrescos por agua, bebidas sin azúcar, leche desnatada, zumos de frutas naturales sin azúcares añadidos, etc.

Pero también se insta a los padres a que se recorte al 50% el consumo de productos azucarados de la dieta, como la bollería, las galletas, los chocolates y todo aquello que pueda aportar un extra de azúcar al organismo. Los expertos explican que los niños de entre 4 y 10 años deberían consumir como máximo lo equivalente a cinco terrones de azúcar, pero a día de hoy llegan a consumir una media de 13 terrones. A pesar de que todavía no hemos llegado a mitad de año, los niños ya han consumido todo el azúcar que podían consumir para el presente 2018, por lo que no debe extrañar la grave crisis de obesidad a la que se enfrenta el país.

Hay varias fuentes de azúcar y posiblemente muchas se conjugan, refrescos azucarados, bollería y pastelería, azúcar de mesa, cereales para el desayuno, confitería, yogur y postres lácteos, helados… muchos productos que son consumidos en el mismo día, lo que puede dar una idea de la gran cantidad de azúcar que ingieren los más pequeños. De acuerdo que los refrescos son, según el estudio, los que más azúcar aportan, pero hay que tener en cuenta la suma de todos los productos ultraprocesados, por ello consideramos que en vez de un impuesto a los refrescos, se debería haber puesto en marcha un impuesto del azúcar que gravase a todos los productos que se excedieran su contenido, de ese modo se habría conseguido que la industria alimentaria reformulase sus productos y se redujera significativamente el contenido en azúcar en alimentos y bebidas.

Public Health England está trabajando con la industria alimentaria para reducir en un 20% el contenido en azúcar para el año 2020, pero recordemos que se trata de una acción voluntaria y ya se sabe que las iniciativas voluntarias no terminan de ser efectivas. En todo caso, buena parte de la responsabilidad recae sobre los padres porque son los que deben marcar las pautas dietéticas de sus hijos, por ello, la campaña Change4Life se ha intensificado y centrado en los padres, dándoles consejos sobre cómo reducir el consumo de azúcar, explicándoles qué problemas causa para la salud el abuso de azúcar, trucos y consejos para promover el consumo de frutas y verduras en la infancia, etc.

La Federación de Alimentos y Bebidas del Reino Unido manifiesta que la obesidad es un gran desafío de salud pública y que el sector, es consciente del papel que tiene para abordar el problema, algo que dicen ahora, pero hace dos años se desentendían e incluso aseguraban que no existían estudios que vinculasen los refrescos con la obesidad y enfermedades como la diabetes tipo 2.

En definitiva, a pesar de la introducción del impuesto (que ya se sabía que no solucionaría el problema), los niños del Reino Unido siguen consumiendo demasiado azúcar, algo que obliga a poner en marcha otro tipo de estrategias que resulten más eficaces. Si se obligara por ley a que la industria reformulara sus productos, seguramente se reduciría significativamente la ingesta de azúcar. Podéis conocer más detalles del estudio a través de este artículo publicado en PHE.

Foto | Shardayyy

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