Las niñas estresadas tienen mayor riesgo de padecer obesidad

No cabe dudas que el estrés tiene todo tipo de consecuencias y repercusiones en la vida de cualquier persona, sobre todo si quien lo padece es un niño, que se encuentra en un proceso clave de la vida, que es el desarrollo y el crecimiento. Un nuevo estudio por ejemplo, indica que las niñas que viven en hogares estresantes, ya sea por violencia, depresión, adicciones u otros trastornos en la familia, están mucho más expuestas a desarrollar obesidad hacia los 5 años de edad.

El estudio también indica que las niñas en preescolar que son testigos de algún suceso malo o traumático, también cuentan con un riesgo mayor de tener problemas con su peso en lo posterior, nada de esto ocurre con los niños, en los que no parece haber relación entre el peso y sus niveles de estrés. El proyecto estuvo a cargo de la doctora Shakira F. Suglia, epidemióloga y profesora adjunta de la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York, junto a un grupo de investigadores.

Para obtener los resultados se analizaron los registros de estudios previos, “Familias frágiles” y “Bienestar en el niño”, que se encargaron de brindar información sobre el análisis de pares formados por madres y sus hijos provenientes de 20 de las ciudades más importantes de los Estados Unidos. Participaron 1.605 niños en edad preescolar y se pudo ver que aproximadamente el 60% de esos pequeños había sido expuesto a por lo menos un factor estresante, contando como válidos la violencia doméstica, las mudanzas permanentes, el hambre, algúno de los padres en prisión, vivir en un refugio, una madre depresiva, adicciones en el grupo familiar ya sea por alcohol o por drogas.

Las niñas expuestas tenían en común un desarrollo en el aumento descontrolado del peso desde edades muy tempranas, según indican los autores ese proceso se relaciona con la forma en la que las madres se relacionan con sus pequeñas, en la disponibilidad que tiene la mujer para fomentar una conexión y un vínculo con su pequeña. Los autores indican:

“Es posible que las familias que experimentan estos factores estresantes se manejen los hábitos alimenticios de sus niños de forma distinta”…“Es probable que la madre proporcione demasiada comida al infante como forma de consuelo o para satisfacer sus necesidades emocionales, o incluso como una forma de autoalivio”…“No sólo están aprendiendo que les gusta comer ciertas cosas [alimentos malos para la salud] sino que esto también podría ser una forma de manejar el estrés”.

Otro factor posible es que en hogares con problemas los adultos no prestan la atención suficiente a sus hijos y por lo tanto, esas niñas no tienen posibilidades de ser estimuladas a realizar deportes o actividad física que sume a su buena salud y a regular su peso.

Que una niña viva en un ambiente estresante es realmente peligroso ya que puede estar reaccionando de una forma biológica a esos factores negativos, por lo que su sistema de respuesta al estrés se altera notablemente produciendo altos niveles de hormónas de estrés, las cuales están relacionadas a un incremento en la grasa abdominal, y a una compulsión por ingerir alimentos. Cuando se tiene a un niño obeso, hay riesgos aún mayores de que sea un adolescente obeso y posteriormente un adulto obeso, con todas las complicaciones y riesgos para la salud que eso representa.

Vía | Rafaela
Foto | talcahuanofotos de Flickr

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...