Las muertes de niños por arma de fuego en Estados Unidos aumentan

Según los resultados de un nuevo estudio estadounidense, están aumentando las muertes accidentales de niños de entre 1 y 5 años de edad por armas de fuego en Estados Unidos. La razón que se apunta, es que cada vez más familias adquieren un arma, lo que contribuyen a incrementar el riesgo de que los niños sufran este tipo de accidentes.

Muertes por armas de fuego

En Estados Unidos, las muertes de niños por armas de fuego se han convertido en una noticia normalizada, cada cierto tiempo se da a conocer el caso de la muerte accidental de un niño por manipular una pistola, por haber disparado sobre otro creyendo que el arma no estaba cargada, etc., al final siempre nos preguntamos, ¿cuántas muertes infantiles serán necesarias para que se cambie la legislación?

Hoy conocemos un estudio cuyas conclusiones explican, en parte, porque aumentan las muertes de niños por arma de fuego en Estados Unidos, y en especial en niños de raza blanca. Según los resultados, una de las causas es el aumento del número de familias que adquieren un arma para tenerla en casa como medida de defensa. Los expertos creen que esto ha provocado que se duplique la mortalidad relacionada con las armas de fuego en niños de entre 1 y 5 años de edad en la última década.

Según el estudio, entre los años 1976 y 2016, la proporción de familias estadounidenses con niños pequeños que poseían cualquier tipo de arma de fuego, se redujo del 50% al 45% entre los adolescentes y del 38% al 6% entre las familias de raza negra. Sin embargo, la posesión de armas de fuego entre las familias de raza blanca que tenían hijos pequeños aumentó del 25% al 32% en el periodo del estudio.

Teniendo en cuenta que las armas de fuego son una de las principales causas de muerte entre los niños en Estados Unidos, no se entiende que los padres se arriesguen a que su hijo pueda sufrir un fatal accidente. Cierto es que se ha producido una disminución histórica en la posesión de armas (en términos globales, pero no en determinados segmentos poblacionales), pero las muertes accidentales de niños pequeños por las armas están aumentando.

Los expertos comentan que los resultados son una llamada de atención a las familias, recordándoles que el único lugar donde se puede guardar un arma con seguridad para evitar que un niño pueda acceder a ella, es en una caja fuerte, descargada, y con la munición guardada por separado. Pero lo mejor sería legislar sobre el tema y acabar con el derecho a poseer un arma, introduciendo un sistema similar al adoptado en otros países, seguro que así no se producirían tantas muertes infantiles, los niños no se familiarizarían con las armas y les tendrían mucho más respeto.

Obviamente, la Asociación Nacional del Rifle tiene mucho poder y el cambio de legislación es algo realmente muy complicado. Los padres se confían, creen que los niños no encontrarán el arma, pero las muertes son una prueba de que se equivocan, que lo mejor es evitar la posesión de armas o, en su defecto, adoptar medidas como la antes citada para intentar reducir riesgos.

El estudio apunta que la pistola es el arma más habitual en los hogares, siendo una de las armas más peligrosas por su accesibilidad y porque los niños las manipulan con mayor facilidad, no ocurre lo mismo con las armas de mayor calibre como, por ejemplo, un rifle o una escopeta. Los niños son curiosos y un arma despierta mucha curiosidad, por lo que no es extraño que se produzcan muertes accidentales, en ello tiene mucho que ver cómo actúan los padres y las medidas de seguridad que adoptan.

El estudio es extenso y proporciona datos y cifras que los padres estadounidenses deberían tener en cuenta. Podéis leerlo al completo, a través de este artículo publicado en la revista científica Pediatrics.

Foto | ratsbeyfus

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