Las madres son las más afectivas para calmar a sus bebés

Cuando un bebé llora lo más efectivo para calmarlo es dárselo a su madre para que lo tenga en brazos. Un reciente estudios ha conseguido analizar este mecanismo que genera inmediata calma en los pequeños con el contacto materno.

Todos sabemos perfectamente que cuando un bebé llora lo primero que atinamos a hacer es devolvérslo a su madre para que lo calme, ellas tienen algo especial, natural y casi inexplicable que actúa como por arte de magia terminando con el llanto de su pequeño. ¿De qué se trata este efecto que incluso nosotros mismos experimentamos en la infancia y de alguna u otra manera en la propia adultez?, ¿en qué se basa la eficacia de una madre para consolar a su bebé?.

Parece suceder que en el momento en el que una madre toma en brazos a su bebé porque ha estado llorando por miedo, dolor, hambre o lo que sea, el pequeño, de forma prácticamente automática experimenta una sensación que lo calma y relaja casi de inmediato, un efecto que se basa en el vínculo único que se entabla entre madre e hijo afirman los expertos que estuvieron involucrados en un reciente estudio desarrollado en el Instituto de Ciencias Cerebrales RIKEN en Saitama, Japón.

Analizando este mismo efecto en ratones con sus crías se produce un efecto sumamente similar al de los humanos, y responde a un conjunto coordinado de regulaciones motoras, centrales y cardíacas en el cuerpo del infante, lo que también explica el motivo de la reacción inversa, en la que un niño relajado y calmado en brazos de su madre comienza a llorar de forma inmediata cuando se lo deja en algún sitio u otra persona lo toma en brazos.

Kumi Kuroda, responsable entre otros especialistas, del reciente estudio, comunica:

“Desde los humanos hasta los ratones, los bebés mamíferos se calman y relajan cuando sus madres los cargan”…”Esta respuesta infantil reduce el esfuerzo que la madre siente al llevar al bebé en brazos, y es beneficiosa tanto para la madre como para el bebé”…”en el caso de los ratones cuando agarraba a las crías por la piel de la espalda, suave y rápidamente como hacían sus madres, inmediatamente dejaban de moverse y se hacían compactas. Parecían estar relajadas, pero no totalmente flácidas, y mantenían las extremidades flexionadas”…”Esta respuesta calmante en los ratones parecía similar a la calma que experimentan los bebés humanos cuando sus madres los cogen”.

Cuando un bebé se da cuenta que está en los brazos de su madre se siente seguro y calmado, confiado de sus amplias posibilidades de sobrevivir, una respuesta biológica e instintiva por naturaleza, algo que beneficia tanto al pequeño como a su madre, ya que toda mujer se verá encantada de cargar a su pequeño para relajarlo, porque en el proceso ella misma experimenta una liberación de tensiones.

Cuando los expertos estudiaron a los bebés humanos advirtieron que sus frecuencias cardíacas se hacían mucho más lentas de forma inmediata en el momento en el que sus madres los tomaban en brazos, relajándose rápidamente y dejando de moverse. La sorpresa fue grande cuando se descubrió que los ratones tienen la misma respuesta y las crías dejan de llorar cuando se abrazan a sus madres, lo que parecería indicar que ciertas áreas del cerebro y también del sistema nervioso funcionan en una respuesta pasiva al ser tomados en brazos.

Todo esto suma a los conocimientos que se tienen sobre la crianza desde la más temprana infancia, lo que ayudará a prevenir abuso infantil y a comprender el llanto y las mecánicas de los bebés cuando aún no pueden hablar. De hecho los expertos coinciden en pensar que saber todo esto ayuda a eliminar la frustración paterna al advertir que con ellos no se genera el mismo mecanismo.

“Una comprensión científica de esta respuesta infantil evitará que los padres malinterpreten el reinicio del llanto como la intención del bebé por controlar a los padres, como sugieren algunas teorías de la crianza, como el tipo de estrategia de dejar que el bebé deje de llorar solo”, apuntó Kuroda. “En lugar de eso, se debe interpretar este fenómeno como una consecuencia natural de los sistemas sensoriomotores del bebé”.

Vía | Info 7
Foto | photosavvy

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