La sobreprotección expone a los niños a posible fobia escolar

Son muchos los niños que sufren de lo que se denomina como fobia escolar, un estado que genera un miedo irracional y realmente fuerte al hecho de asistir al colegio, por lo que los pequeños comienzan a librar una batalla diaria contra un rechazo real hacia algo que no solo no pueden evitar sino que deben hacer, que es asistir a la escuela por su educación.

Los síntomas de la fobia escolar por lo general son fuertes cuadros de estrés, de ansiedad, trastornos del sueño, sudoración en las manos, dolor de cabeza o de estómago, temblores, mareos y náuseas entre otras manifestaciones, por lo que el organismo entero se descompensa en lo que es un viceral rechazo a la tarea de asistir al colegio.

Los niños que presentan estas actitudes deben ser diagnosticados y tratados a tiempo ya que se  encuentran en una etapa clave de crecimiento que luego los puede afectar a nivel social y personal conforme vayan creciendo posteriormente.

Lo cierto es que si bien a cualquier niño puede pasarle, se ha tomado en cuenta que aquellos pequeños que reciben una sobreprotección por parte de sus familias son especialmente propensos a sufrir de este tipo de fobia, ya que son los padres los que transmiten cierta inseguridad en planos generales que luego se manifiesta en la única de sus responsabilidades infantiles al estar alejados de su circulo familiar.

Así lo explica el médico adscrito a la Coordinación de Enseñanza e Investigación de los Servicios de Atención Psiquiátrica, Manuel Díaz Domínguez:

“Los niños que tienen más predisposición a padecer este trastorno son aquellos que no han salido de casa, es decir, que no han asistido a estancias infantiles, y nunca se han separado de los padres”.

La fobia también puede desatarse en casos donde el niño encuentra dificultades para hacer amigos, es maltratado por sus compañeros o maestros o relaciona el colegio con algún suceso malo o vergonzoso. En general los niños que sufren estos cuadros se manejan de forma completamente normal a lo largo de todo el día, solamente retoman los síntomas de su estado cuando se acerca el momento de asistir a clases, su estado mental se pone en alerta y puede ir acompañado de reales dolores físicos y hasta descomposturas generales producto de sus nervios.

En estos casos es necesario que el niño asista al médico para descartar reales causas físicas, muchos padres se niegan a atender a sus niños ya que consideran que mienten o ponen excusas para no ir a la escuela cuando en realidad la causa es mucho más grave. Lo mejor en esos casos es que el niño comience una terapia infantil que lo ayude a superar su fobia, la familia también debera absorver herramientas que los hagan comprender en dónde está su equivocación y qué cosas pueden cambiar en cuanto a sus métodos de crianza.

En algunas ocasiones los especialistas recomiendan tomar ciertas medidas de adaptación, como menor carga horaria escolar para los niños afectados, o la compañía temporal de  alguno de sus padres hasta que consiga adaptarse.

Vía | Quadratin
Foto | Sabor y Salud

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