La obesidad infantil se ha multiplicado por 10 en las últimas cuatro décadas

Según los resultados de un estudio realizado por el Imperial College de Londres y la OMS, la obesidad infantil se ha incrementado de forma significativa en las últimas cuatro décadas, los datos muestran que su tasa se ha multiplicado por 10, afectando especialmente a los países con medios y bajos ingresos.

Datos de la obesidad infantil en el mundo

El próximo 12 de noviembre se celebrará el Día Mundial de la Obesidad 2017 y con motivo de esta celebración, la OMS (Organización Mundial de la Salud) y el Imperial College de Londres han realizado un estudio sobre la evolución de la obesidad en niños de entre 5 y 19 años en los últimos 40 años, así como una previsión de su incremento para el año 2022.

Las cifras asustan, según los resultados la obesidad infantil se ha multiplicado por 10 en las últimas cuatro décadas, pasando de una tasa de menos del 1% en 1975 (unos cinco millones de niñas y seis millones de niños), a una tasa de casi el 6% en el año 2016 (74 millones de niños y 50 millones de niñas). Las previsiones apuntan que si se mantiene este crecimiento, en el año 2022 habrá más población infantil y adolescente con obesidad que con insuficiencia ponderal, es decir, estar por debajo del peso que se considera saludable.

En esta investigación se ha analizado el peso y la talla de casi 130 millones de niños mayores de cinco años, estas cifras se dividen en 31’5 millones de niños y jóvenes con edades comprendidas entre los 5 y los 19 años, y 97’4 millones de personas a partir de 20 años de edad. Los expertos apuntan que se trata del primer estudio epidemiológico en el que se han analizado los datos de un número tan elevado de personas. Los datos no dan lugar a dudas, la tasa de obesidad en la población infantil y adolescente se ha disparado de forma significativa y hay que decir que cada año que pasa, el crecimiento se acelera.

Los investigadores determinan que en los países desarrollados la tasa se ha estancado en los últimos años (pero se encuentra en niveles inaceptables), en cambio, en los países con ingresos medios y bajos, la tasa se ha disparado de forma significativa en el mismo periodo. Para los expertos se evidencia que este es el resultado de las políticas y la comercialización de alimentos en todo el mundo, donde los alimentos saludables son demasiado caros y, por tanto, menos accesibles a las familias, todo lo contrario ocurre con los alimentos considerados poco saludables que promueven el sobrepeso y la obesidad.

Claro que, paralelamente al aumento del sobrepeso y la obesidad, se incrementan las enfermedades asociadas, como la diabetes tipo 2, los problemas metabólicos, los problemas cardíacos y otras enfermedades que empeoran de forma acusada la calidad de vida de las actuales y próximas generaciones. Se apuesta por soluciones que pueden tener un impacto directo en la obesidad, como favorecer el acceso a los alimentos saludables para aquellas comunidades más desfavorecidas, algo que se ha repetido en muchas ocasiones. Se considera necesario aplicar impuestos y establecer normas que puedan proteger a los niños de este tipo de alimentos que no son saludables, está demostrado que las actuales normas y políticas son ineficaces, y parece que los gobiernos no quieren hacer nada al respecto.

La asignatura de nutrición en las escuelas, obligar por ley a que las empresas reformulen sus productos alimenticios para que contengan cantidades aceptables de sal, grasas y azúcares, aumentar las horas dedicadas a la actividad física en los colegios, etc. Algunas normas implican cambios significativos y grandes inversiones, quizá por ello los gobiernos parecen esquivar el tema a fin de evitar gastar dinero. Se vuelcan en campañas informativas o acciones como el reparto de fruta en las escuelas, acciones que se ha demostrado que no tienen efecto en la reducción de la tasa de obesidad.

La OMS propone una serie de soluciones para reducir las tasas de obesidad infantil, se trata de un plan con el que se pretende orientar a los países sobre las acciones que se deben adoptar (como los consejos antes comentados), además, se ha publicado un conjunto de directrices pidiendo a los trabajadores sanitarios que identifiquen y atiendan de forma activa a los niños con sobrepeso u obesidad. En nuestra opinión y aunque la información es buena, el problema es su ejecución, recordemos que la OMS lleva varios años advirtiendo del problema y proponiendo soluciones, el tiempo demuestra que parecen haber sido ignoradas.

Os recomendamos acceder al informe que ha sido publicado en la revista científica The Lancet, para conocer con detalle el problema y las soluciones propuestas.

Foto | Win_Photography

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