La crisis demográfica de España se salva por la inmigración

En España crece año tras año el número de defunciones y se reduce la natalidad, las mujeres tardan más en tener a su primer hijo y se tienen menos hijos de media. Sin embargo, la crisis demográfica de España se salva por la inmigración, ya son dos años consecutivos en los que aumenta el número de inmigrantes, para algunos esto es positivo ya que salva esa crisis de natalidad y ayuda a mantener la economía.

Crece la inmigración en España

En 2017 la población de nuestro país aumentó por segundo año consecutivo y no precisamente por la mejora del índice de natalidad de los españoles, sino gracias a la inmigración. El número de nacimientos españoles sigue reduciéndose, actualmente hay 20.337 personas menos nacidas en España, por el contrario, la población extranjera ha aumentado en 152.600 personas.

Para algunos, estos son buenos datos, asegurando que la crisis demográfica de España se salva por la inmigración, siendo una buena noticia para la economía española, considerando que no hay que creer que los inmigrantes vayan a quitar el trabajo a los españoles. Esto se dice desde hace mucho tiempo y no se ha demostrado en ningún momento. Seguramente algunas personas discreparán, porque lamentablemente sí ocupan puestos de trabajo donde se cobran salarios muy precarios, siendo para algunos empresarios una oportunidad de enriquecerse aún más a costa de los trabajadores.

En 2017 se registró un saldo migratorio positivo de 164.604 personas, lo que supone un aumento de la inmigración de un 28’54%, mientras que la población española cae y se debe a un saldo vegetativo negativo, algo relacionado con la reducida tasa de natalidad, siendo la del año 2017 la más baja que se ha experimentado en los últimos 19 años, así se indica en los datos proporcionados por el INE (Instituto Nacional de Estadística). La mortalidad se ha incrementado en un 3’2%, el año pasado se produjeron 13.556 fallecimientos más que en 2016, lo que sumado a la baja tasa de natalidad configura un panorama bastante desolador.

Pero esto no es algo nuevo, recordemos que en el año 2010 se hablaba de una crisis en la tasa de natalidad y el INE mostraba una proyección de lo que ocurriría hasta el año 2020, podemos ver que las predicciones no estaban mal encaminadas. El número de hijos por mujer ha descendido, también se ha retrasado la edad de tener el primer hijo, si sumamos todas las circunstancias, se traduce en un envejecimiento de la población, lo que hace que forzosamente se dependa de la inmigración para sustentar la economía.

Veremos si el nuevo Gobierno tiene en cuenta estos datos y pone en marcha medidas eficaces que promuevan la natalidad española, no tiene sentido abogar por la inmigración descuidando las necesidades de la población autóctona. Aquí leemos que para Pep Buades, portavoz del Servicio Jesuita a Migrantes, es una buena noticia, pero sinceramente creemos que es un modo de ver el lado positivo de las cosas y no de buscar soluciones que favorezcan a la población autóctona española.

En fin, a medida que la población envejece y cae el número de nacimientos, se dependerá más de la inmigración como recurso para mantener la economía, las pensiones y todo el sistema económico, para algunos esto no es positivo, delatando que el Gobierno debe poner en marcha medidas urgentes que promuevan el crecimiento de la natalidad española. Sobre esta cuestión hay todo tipo de opiniones, ¿cuál es la tuya?

Foto | Mac Choudhry

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