La alimentación del siglo XXI pone en riesgo la salud infantil

Nuevos informes indican que la deficiente nutrición actual que llevan tanto las mujeres embarazadas como los recién nacidos y los niños pequeños puede repercutir en el desarrollo neuronal durante la infancia.

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Expertos coinciden en indicar que el tipo de alimentación que manejan las familias en el siglo XXI puede ser el responsable de grandes perjuicios a la salud desde la infancia, algo que se ha debatido en el el 2do. Encuentro Latinoamericano: “Temas selectos de nutrición infantil”, en parte por el pediatra Eduardo Álvarez, quien afirma que el problema radica en los bajos niveles del consumo de alimentos que cuenten con DHA, un ácido graso que juega un papel fundamental en el desarrollo de las neuronas.

En la actualidad el aporte dietético que reciben tanto las mujeres embarazadas como la población infantil es realmente deficiente y carece de sustancias imprescindibles para el desarrollo, lo que no cubre las recomendaciones que los diversos organismos internacionales indican para llevar adelante una correcta neuronutrición.

Al respecto el experto indica:

“La alimentación actual de embarazadas y lactantes amenaza el desarrollo intelectual infantil”…”el proceso de conformación neuronal es muy complejo y necesita de la adecuada nutrición de la embarazada, porque es en esta etapa donde se dan los procesos más intensos del neurodesarrollo”…“el DHA tiene que ver con todos los procesos críticos del neurodesarrollo. El 60% del peso seco del cerebro humano es grasa y allí se encuentran los ácidos grasos que colaboran con fenómenos como el aprendizaje y la memoria… Y en los primeros cinco años de vida el cerebro humano crece un 85%. Por ello es tan importante la nutrición adecuada en esta etapa de vida”…“los neonatólogos y pediatras no hemos puesto el énfasis necesario en que se comprenda la importancia de la nutrición de la embarazada”…“La calidad de la mielina del sistema nervioso dependerá de la nutrición que tenga la madre durante la gestación. Conforme el cerebro se va mielinizando, se va sinaptizando, va desarrollando en tiempo y forma diversas características del neurodesarrollo. Por ejemplo la motricidad gruesa y la motricidad fina”.

Todo parece indicar que la falta de este tipo de alimentos, como el bajo consumo de pescados que representan la principal fuente de este ácido durante el proceso de desarrollo del niño, que va desde la gestación, pasando por la lactancia materna y durante sus primeros 5 años de vida, puede atentar de forma concreta sobre las neuronas y la retina, lo que repercute en la capacidad intelectual y visual del niño tanto durante su infancia como durante su vida adulta.

Vía | Urgente 24
Foto | futurestreet

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