Gestación subrogada ¿Sí o no?

Los contratos de gestación por sustitución están prohibidos en España y la filiación de un niño nacido mediante el proceso no siempre es posible.

Gestacion subrogada

La gestación subrogada o por sustitución es quizás la técnica de reproducción asistida que mayor controversia ha generado en el mundo, al punto de no ser aceptada en diversos países.

En el proceso, una mujer (gestante) conviene con otra persona o pareja (padres intencionales) quedar embarazada y dar a luz a un hijo, lo que para ciertos gobiernos como el español, es una acción carente de toda legalidad, y está regulada por el artículo 10 de la Ley 14/2006 sobre Técnicas de Reproducción Humana Asistida.

En dicho apartado se considera nulo cualquier contrato de gestación subrogada y se determina como madre legal del niño a aquella que lo ha traído al mundo, y padre legal al papá intencional, siempre que éste haya aportado los espermatozoides.

En España no sólo está prohibida la subrogación gestacional, sino también la filiación de los pequeños nacidos mediante este proceso.

Por lo que aquellas personas o parejas que por determinada razón no pueden concebir hijos de forma natural y deseen utilizar esta técnica de reproducción, deberán irse a países en los que se admita el embarazo subrogado. Pero además optar por aquellos en los que se establece la filiación por sentencia, requisito exigido por la Dirección General de Registros y del Notariado de España para reconocer el trámite.

Mientras que en Grecia el juicio autoriza la transferencia del embrión a la gestante, considerada igualmente como sentencia de filiación. España no reconoce las filiaciones establecidas en otras naciones, ni siquiera las de Rusia o Ucrania, donde el procedimiento es completamente legal.

La única forma de que los padres intencionales sean considerados legales, es que la gestante renuncie a la maternidad, así el representante legal será el padre intencional y la madre intencional podrá luego adoptar al hijo de su pareja. Un proceso más largo pero posible.

Hasta la fecha sólo Estados Unidos y Canadá desarrollan el juicio de filiación a través del cual se obtiene la sentencia judicial exigida por el país europeo.

Subrogación comercial o altruista

Además de la regulación legal y demás implicaciones de ella, hay otros aspectos a tomar en cuenta para la gestación subrogada, tales como la motivación de la gestante para llevar a buen término el embarazo, bien sea por comercio (una forma de ingreso económico) o por altruismo, el simple placer de contribuir a la formación de nuevas familias.

La forma más común de subrogación es la comercial, por eso se le conoce a esta técnica como vientre en alquiler. En este caso, los padres intencionales le dan a la gestante una compensación económica y cubren todos los gastos del embarazo, así como la vestimenta prenatal, consultas médicas, alimentación y traslados. Es justamente la indemnización la que la diferencia de la subrogación altruista, en la que sólo se sufragan los gastos inherentes a la gestación y el parto.

Ahora bien, en los Estados Unidos se permite cualquier modalidad de gestación subrogada, comercial o altruista; y pueden optar a ella todo tipo de personas o parejas: hombres, mujeres, hetero y homosexuales. En Canadá, aunque es aplicada a cualquier modelo de familia, sólo es legal la subrogación altruista y en Ucrania, por colocar otro ejemplo, el embarazo por sustitución es permitido sólo a parejas heterosexuales.

Opiniones a favor y en contra

Los defensores de la subrogación exponen que se trata de un método de procreación libre y voluntaria, en el que se respetan los derechos de la gestante, así como de los niños y los futuros padres, y que no atenta contra la ética o la dignidad humana.

De igual modo refieren que la mujer tiene amplia potestad de tomar decisiones sobre su cuerpo, derecho a fundar una familia (consagrado en el artículo 16 de la Declaración de Derecho Humanos) y, en el caso especifico de las españolas, derecho a recurrir a la medicina reproductiva.

Esto es posible desde 1988, cuando se promulgó la ley sobre Técnicas de Reproducción Asistida, cuyas modificaciones posteriores han sido criticadas y catalogadas de sectarias, al no contemplar entre los beneficiarios a las mujeres transexuales, mujeres jóvenes afectadas por el cáncer y parejas de homosexuales (hombres), entre otros.

Los detractores de la técnica ven la subrogación como una forma de explotación de la mujer, que daña a la familia y por ende a la sociedad. En España dos grupos ideológicos lideran la oposición a esta forma de gestación, uno de ellos conformado por ultraconservadores y otro por la izquierda unida. En este último se maneja un doble discurso a través del cual se dice pelear por derechos reproductivos para el colectivo de LGBTI, pero se excluyen de ellos a transexuales y gays.

O mas irónicamente, se les permite a las personas trans congelar óvulos y espermas antes de iniciar el cambio hormonal, disque para preservar su fertilidad, cuando en realidad está prohibida la subrogación ¿Qué harán entonces con este material? Jamás podrán ser padres.

Es posible que en España no haga falta la creación de nuevas leyes en la materia, sino la revisión de las existentes y su ejercicio pleno.

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