Francia es el país de Europa con la tasa de natalidad más alta, pero, ¿por cuánto tiempo?

Francia es el país de Europa con la tasa de natalidad más alta, pero durante los últimos cuatro años el país ha experimentado una caída de la natalidad, algo que preocupa a los expertos y que analizan para saber si se mantendrá en el tiempo o se trata de un bache puntual.

Tasa de fecundidad en Francia

En la actualidad, Francia es el país de Europa con la tasa de natalidad más alta, con 1’87 hijos por mujer, sin embargo, durante los últimos cuatro años esta tasa ha ido cayendo, algo que está empezando a preocupar aunque los expertos comentan que todavía es pronto para saber si la caída de la natalidad es una consecuencia de la crisis económica, de la reducción de las ayudas familiares, de la precariedad laboral, o si se trata de una tendencia sostenible que llevará al país galo a equipararse con la tasa de natalidad de los países vecinos.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos de Francia, en 2018 nacieron 12.000 bebés menos que en 2017, y se cree se debe a la reducción de las mujeres que están en la edad más fecunda (entre 20 y 40 años). Actualmente el número de mujeres en edad reproductiva es de 8’4 millones, aunque en el año 1998 alcazaba los 9’1 millones. A esto hay que sumar que se tienen menos hijos y se retrasa la maternidad, algo que permitiría entender el descenso de la natalidad.

Pero no hay nada claro, los demógrafos no apuntan con claridad los motivos del descenso de la natalidad, algunos expertos comentan que el encarecimiento del coste de la vida y la vivienda son factores condicionantes para los hogares con economías más deprimidas. En el caso de los hogares más acomodados, las causa que se baraja es la reducción de ayudas familiares y ventajas fiscales debido a los ingresos.

Aun así, Francia cuenta con una tasa de natalidad elevada, sobre todo si la comparamos con España, cuya cifra es de 1’34 hijos por mujer, algunos expertos comentan que esto se explica no sólo por el nivel de ayudas públicas, es determinante que se facilite a las madres el acceso al mercado laboral, es decir, una buena política de conciliación laboral y familiar.

En los países donde no hay este tipo de políticas, un ejemplo es España, las mujeres tienen menos hijos, retrasan la maternidad o no los tienen, ya que no quieren sacrificar su capacidad de entrar en el mercado laboral, en Francia o en los países escandinavos, una madre de familia tiene una tasa de actividad laboral elevada, nada que ver con lo que ocurre en Japón, España o Italia. Los demógrafos estudian lo que está ocurriendo en Francia y no llegan a un consenso, algunos creen que puede ser sostenido en el tiempo, algo que se desvelará en los dos próximos años.

Según explican aquí, remontándose a la revolución francesa, Francia fue el primer país del mundo en conocer una bajada de la natalidad, algo que se asocia al retroceso del sentimiento religioso y al Código napoleónico que obligaba a dividir el patrimonio entre los hijos, lo que pudo provocar que los pequeños agricultores limitaran el número de hijos a fin de evitar fraccionar la explotación agrícola. El caso es que muchas de las políticas familiares actuales tienen sus raíces en las primeras décadas del siglo XX, donde se tuvo en cuenta facilitar a las madres que pudieran trabajar, se desarrolló un plan de guarderías públicas o de empresa, etc.

A pesar de tener una sólida política que ayuda a favorecer la natalidad, Francia lleva cuatro años en retroceso, veremos si la tendencia se mantiene o simplemente ha sido un bache en el que se han conjugado una serie de circunstancias. Si se trata de una tendencia sostenida, es probable que el país desarrolle nuevas políticas que favorezcan a natalidad como ya lo han hecho en otras ocasiones, a ver si España toma nota de ello.

Foto | Jenny Lee Silver

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