En Islandia se propone prohibir la circuncisión de los niños

En Islandia se ha presentado un Proyecto de Ley que pretende prohibir la circuncisión de los niños, la noticia ha provocado la condena de los líderes religiosos, especialmente musulmanes y judíos, ya que consideran que es una ley que atenta contra la libertad religiosa. En esta ley se propone que los niños puedan ser circuncidados bajo deseo expreso cuando alcancen los 15 años de edad, las personas que quieran realizar una circuncisión que no sea por razones médicas antes de esa edad, se enfrentarán a penas de seis años de cárcel.

Circuncisión en Islandia

En el parlamento de Islandia se ha presentado un Proyecto de Ley en el que se propone prohibir la circuncisión de los niños, si la prohibición se hiciera efectiva, Islandia se convertiría en el primer país de Europa en prohibir uno de los procedimientos quirúrgicos más antiguos del mundo fuertemente vinculado a la religión, de ahí que varios líderes religiosos de toda Europa, especialmente musulmanes y judíos, se hayan opuesto al proyecto.

La base para justificar la prohibición de extirpar parte o la totalidad de los órganos sexuales del niño es que viola sus derechos y es incompatible con la convención de las Naciones Unidas sobre sus derechos. Se denuncia que la circuncisión se lleva a cabo sin anestesia, en hogares que no están perfectamente esterilizados y no cuentan con el equipamiento médico en el caso de que pudieran surgir complicaciones. Además, el procedimiento lo lleva a cabo un líder religioso y no un médico, todo un conjunto de circunstancias que favorecen el riesgo de sufrir una infección que acabe con fatales consecuencias para los bebés.

En el Proyecto de Ley se realiza una comparativa de la circuncisión con la ablación o la mutilación genital femenina, aunque los dos encierran riesgos, lo cierto es que son dos procedimientos que no se pueden comparar. El caso es que los líderes religiosos están en contra del Proyecto de Ley considerando que atenta contra la libertad religiosa, incluso el presidente de la Iglesia Católica en la Unión Europea se ha pronunciado sobre el tema asegurando que el proyecto es un ataque peligroso a la libertad religiosa.

El documento islandés reconoce que los padres tienen el derecho de dar orientación religiosa a sus hijos, pero es un derecho que no puede estar por encima de los derechos del niño. Lo que se propone es que los niños que deseen ser circuncidados por cuestiones culturales o por creencias religiosas, se sometan al proceso cuando alcancen una edad que les permita comprender lo que supone la circuncisión. Para algunos debería ser así, se puede hacer una comparativa en cuanto a procesos religiosos con el bautismo de la iglesia Católica, algunas personas consideran que sería lógico bautizar a los niños cuando fueran adultos y comprendieran qué representa el bautismo, eso no es vetar la libertad religiosa, es permitir que se tomen decisiones informadas.

Introducir a los niños en las creencias que practican los padres no es nada malo, pero para algunas personas, como es el caso de los políticos islandeses que han secundado la propuesta, hay que diferenciar entre conducir a un niño por una determinada creencia y llevar a cabo una práctica en la que el niño no es consciente y no tiene ni voz ni voto, además de sufrir un daño físico. Claro, que en el caso del judaísmo, hay que recordar que en el libro de Génesis capítulo 17 se ordenaba a los descendientes de Abraham circuncidar a sus hijos en el octavo día de vida, siendo una señal física del pacto con Dios. Cada cultura tiene sus creencias y motivos para llevar a cabo la circuncisión, quizá lo correcto sería permitirla, pero siempre bajo condiciones que garanticen el bienestar del bebé.

El Proyecto de Ley se opone a la circuncisión por motivos no médicos en bebés y niños pequeños, permitiendo que una vez alcanzasen los 15 años de edad pudieran decidir si quieren someterse al proceso. Como ocurre con la ablación, el hecho de prohibir el procedimiento podría traer peores consecuencias, hay que tener en cuenta que se propone una pena de seis años de cárcel a quienes procedan a eliminar parte o en su totalidad los órganos sexuales si no existen razones médicas. Por tanto, si una circuncisión saliera mal, quizá algún padre no llevaría al bebé al hospital por temor a la ley y por no implicar a ningún líder religioso, se intentaría curar al bebé en casa, lo que incrementaría el riesgo de muerte por infección. Pero como dicen aquí, lo más probable es que se realizara en la clandestinidad, los padres viajarían a los países donde sí está permitido y nada lo podría impedir.

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Foto | Brad Kebodeaux

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