El plástico libre de bisfenol A podría ser peligroso y afectar al desarrollo del cerebro

Según los resultados de una nueva investigación, el plástico libre de bisfenol A podría ser peligroso y afectar al desarrollo del cerebro, ya que utiliza una alternativa denominada bisfenol S, cuyas pruebas en modelos animales muestran que puede reducir la producción de serotonina de la placenta y comprometer el desarrollo cerebral fetal.

Bisfenol S

Anteriormente, hemos hablado en varias ocasiones del bisfenol A y de los estudios que apuntaban riesgos para la salud de los bebés desde que están en el útero materno. Se han destacado problemas como el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad, alteraciones en el desarrollo cerebral e interferencia en la hormona que controla el apetito, la aparición de la pubertad precoz, y así un largo etcétera.

Por estas razones la UE y Estados Unidos prohibieron el uso del bisfenol A en biberones y complementos y accesorios de puericultura ligera. Pues bien, ahora resulta que el plástico libre de bisfenol A podría ser peligroso y afectar al desarrollo del cerebro, así se concluye en un estudio realizado por investigadores de varias universidades estadounidenses. Parece ser que el producto químico alternativo al bisfenol A, el bisfenol S, es tan dañino como el propio bisfenol A, y puede pasar de la madre a la descendencia a través de la placenta.

Los expertos comentan que las sustancias químicas sintéticas alternativas como el BPS o bisfenol S, pueden penetrar a través de la placenta materna ya que todo lo que circula en la sangre de la madre puede transferirse fácilmente al feto en desarrollo. Estos productos químicos tienen la capacidad de reducir la producción de serotonina de la placenta, unos niveles más bajos de serotonina pueden comprometer el desarrollo cerebral fetal, ya que el cerebro depende de la placenta para la producción de serotonina. Por lo tanto, la exposición del desarrollo al bisfenol A o al sustituto bisfenol S tiene consecuencias para la salud de los futuros bebés.

Los expertos han llegado a estas conclusiones a partir de los diferentes experimentos realizados con modelos animales (roedores de laboratorio), explican que utilizaron la placenta porque actúa como un registro histórico de todo lo que pasa a través de ella hacia la descendencia. Tras introducir el bisfenol S en la placenta de los roedores, los expertos observaron que el producto químico afectaba al cerebro y a algunas de sus funciones, obstaculizando la producción de serotonina. Se cree que a largo plazo la transferencia de esta sustancia química tiene consecuencias para la salud, pero parece evidente que será necesario realizar nuevas investigaciones que ratifiquen los resultados.

No tiene mucho sentido que se sustituya el bisfenol A por otro elemento químico alternativo que provoca problemas similares, ¿acaso no se realizaron las pruebas oportunas para verificar que se trataba de una sustancia inocua? Parece evidente que de confirmarse estos resultados, habrá que pedir explicaciones a la industria y también a los organismos reguladores, ya que son los que deben ratificar la seguridad de una sustancia y son los que han permitido su uso. Probablemente esta investigación dará pie a que otros investigadores lleven a cabo nuevos estudios sobre el bisfenol S.

Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la página de la revista científica PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences).

Foto | Austen Squarepants

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