¿Cómo afecta el etiquetado nutricional a la percepción de los niños sobre los productos alimenticios?

En varios países del mundo se ha introducido, o se habla de introducir, el etiquetado nutricional (etiquetas semáforo u otros formatos), en este sentido, se ha estudiado cómo reaccionan los consumidores adultos ante esta información, pero no cómo afecta el etiquetado nutricional a la percepción de los niños, algo que ha analizado un grupo de investigadores brasileños.

Etiquetas semáforo

La tasa de obesidad infantil ha aumentado en todo el mundo, especialmente en el segmento de la infancia y la adolescencia, por esta razón y ante el incremento que se está experimentando en Brasil, un grupo de investigadores ha llevado a cabo una investigación para determinar cómo afecta el etiquetado nutricional a la percepción de los niños sobre los productos alimenticios.

La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil ha estado revisando las distintas propuestas para introducir un etiquetado nutricional en el frontal de los envases de alimentos y bebidas, concretamente dos propuestas, un sistema basado en el etiquetado semáforo y una etiqueta de advertencia similar a la que se utiliza en Chile, donde se destaca si un producto tiene un alto contenido en sal, azúcar, grasas saturadas o calorías. Esta agencia comenta que es necesario introducir un sistema de etiquetado de advertencia para intentar que la población mejore su alimentación.

En el mencionado estudio se han analizado los dos tipos de etiquetado citado a fin de comparar cómo afectan emocionalmente a los niños, es decir, cómo reaccionan ante la información de cada formato en los alimentos dirigidos a ellos. Los expertos comentan que los productos alimenticios dirigidos a los niños generalmente se comercializan utilizando elementos persuasivos destinados a crear asociaciones hedónicas y emocionales positivas, algo de lo que se encarga perfectamente el marketing publicitario. Por ello, se considera que los cambios en las asociaciones emocionales de los niños con los productos alimenticios que son poco saludables, podrían desalentar el consumo.

Generalmente se ha analizado el impacto de estas etiquetas nutricionales en los consumidores adultos, pero poco se ha estudiado el impacto que tienen en los niños, por ello, este trabajo se ha centrado en descubrir cómo reaccionarían los niños ante el etiquetado semáforo, un modelo similar al del Reino Unido o al etiquetado NutriScore, el etiquetado que se utiliza en Chile y un sistema basado en la ingesta diaria máxima. En este estudio participaron 492 niños con edades comprendidas entre los 6 y 12 años, que fueron divididos en tres grupos de forma aleatoria.

Investigación sobre el etiquetado nutricional

A los niños se les pidió que utilizaran un emoji que expresaba distintos grados de satisfacción o inconformidad, que describiera cómo se sentían al consumir los productos alimenticios utilizados en el ensayo, productos que contenían uno de los tres formatos de etiquetado en el frontal de los envases. En total se eligieron seis productos alimenticios de reconocidas marcas, leche con sabor a chocolate, galletas, copos de maíz, gelatina, yogur y un snack de maíz. Se eligieron en base a su amplia disponibilidad en el país y a que eran productos con los que los niños estaban familiarizados.

Se incluyeron, además, tres productos que no tenían una etiqueta de advertencia (no estaban envasados) y que actuaron como elementos de control, helado, plátano y brócoli. En este caso, se esperaba que estos productos provocaran diferentes asociaciones emocionales en los niños, que el helado y el plátano se asociaran con emociones positivas, y que el brócoli se asociara con emociones negativas. Hay que decir que todos los productos se mostraron a los niños a través de la pantalla de un ordenador.

Según los resultados obtenidos, se observaron diferencias significativas para los tres productos no envasados, el helado y el plátano fueron descritos por los niños con emojis asociados con emociones positivas, destacando especialmente el helado. El brócoli tuvo un reducido uso de emojis positivos y un elevado número de emojis con emociones negativas, lo que muestra que no era un producto del agrado de los niños. En el caso de los productos que utilizaban el etiquetado nutricional y con el que los niños no estaban familiarizados, por lo que podrían pasarlos por alto, se constató un pequeño efecto, mostrando que podía tener el potencial de influir en las asociaciones emocionales de los niños con un alto contenido de azúcar, grasa y sodio en los productos alimenticios.

Interpretación del etiquetado nutricional por los niños

El estudio concluye que la familiaridad con el etiquetado nutricional es determinante, si los niños no entienden su información es difícil que realicen elecciones más saludables. Quizá es interesante que el sistema se diseñe para que tenga en cuenta a los niños, y pueda transmitir de un modo más comprensible la información nutricional. A esto habría que sumar que sería interesante que recibieran educación nutricional básica en la escuela, con ello, seguramente dejarían de pasar por alto el etiquetado y aumentaría el porcentaje de niños que eligen las opciones más saludables.

En otros países se ha introducido el etiquetado semáforo, pero no se ha tenido en cuenta cómo perciben los niños la información, es de esperar que el estudio brasileño sea un toque de atención para que los reguladores de otros países piensen en la infancia y la adolescencia a la hora de informar sobre el carácter saludable de los alimentos. Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la revista científica Food Research International.

Foto | Pedro Reyna

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