Cada cinco segundos muere un niño menor de 15 años en el mundo

El informe “Levels & Trends in Child Mortality” elaborado por Unicef, la OMS y otras organizaciones, da a conocer el estado de la mortalidad infantil en el mundo y los avances que se han realizado en los últimos 20 años.

Mortalidad infantil en el mundo. Informe 2018

Según el informe “Levels & Trends in Child Mortality” elaborado por Unicef, la OMS, el Grupo del Banco Mundial y la División de Población de ONU, cada cinco segundos muere un niño menor de 15 años en el mundo. La mayoría de las muertes se producen en menores de cinco años y por causas prevenibles, la falta de acceso al agua potable, contar con instalaciones sanitarias adecuadas, no contar con electricidad o la falta de vacunación y fármacos.

Las principales causas de muerte son varias, complicaciones durante el parto, neumonía, diarrea, sepsis neonatal y malaria, el informe apunta que la tasa de mortalidad de menores de cinco años en los niños de las zonas rurales es un 50% más elevada que en las zonas urbanas. En el caso de los niños de 5 a 14 años, las lesiones son la causa más destacada de mortandad, el informe realiza una comparativa apuntando que un niño del África subsahariana tiene 15 veces más riesgo de morir por esta causa que un niño europeo.

Los expertos responsables de la elaboración de este documento advierten que si no se toman medidas urgentes, hasta el año 2030 podrían morir unos 56 millones de niños y niñas menores de cinco años, la mitad de ellos serán recién nacidos. Cierto es que se han realizado grandes avances en los últimos 20 años, pero los niños continúan muriendo por el lugar en el que han nacido o por su identidad, y parece que la solución está lejos de ser alcanzada. El informe reivindica adoptar esas soluciones simples y sencillas como el acceso al agua potable, la electricidad, las vacunas, los medicamentos, etc., a fin de poder cambiar la situación de los niños que viven el los países en vías de desarrollo.

Según los datos del informe “Levels & Trends in Child Mortality”, en 2017, de todas las muertes de menores de cinco años que se produjeron en el mundo, un 30% se sucedieron en África subsahariana y otro 30% en Asia meridional. De nuevo se realiza otra comparativa, en los países industrializados, uno de cada cinco niños muere antes de cumplir los cinco años, en África subsahariana esta cifra se eleva a nada menos que uno de cada 13 niños, lo que muestra la gran diferencia que existe.

Se considera necesario priorizar el acceso universal a servicios de salud de calidad para los niños durante los primeros años de vida a fin de mejorar las oportunidades de vivir y prosperar, claro, que para ello hay que tener en cuenta otras cuestiones como la educación, las ayudas económicas y otras cuestiones que no se destacan en el informe y que van unidas a la capacidad de prosperar y de tener mejores oportunidades laborales.

Los responsables del informe apuntan que más de seis millones de niños y niñas mueren antes de cumplir sus 15 años, un coste que no se puede permitir y que resulta inaceptable, por eso es imperioso poner fin a las muertes evitables e invertir en la salud de los jóvenes como medio para poder reforzar el capital humano e impulsar el crecimiento y prosperidad de los países en el futuro. Existen varios problemas que merece la pena destacar y que impiden la reducción de las muertes, si hablamos de vacunas, recordemos que en el mundo se desperdicia más del 50% de este recurso, la razón es la falta de recursos para la conservación de vacunas y otros fármacos, pues deben mantenerse a bajas temperaturas, de ello hablábamos aquí.

El informe destaca que el periodo más crítico corresponde al primer mes de vida de los niños, el año pasado murieron 2’5 millones de niños en el primer mes de vida. En este sentido, los avances para reducir el número de muertes en este segmento han sido mucho más lentos y complicados que en el caso de los niños menores de cinco años. La buena noticia, dentro de la gravedad de la situación, es que el número de niños que mueren antes de cumplir los cinco años se ha reducido de 12’6 millones en 1990, a 5’4 millones en 2017, y la reducción se repite en los demás tramos de edad. Por ejemplo, en los niños de entre 5 y 17 años, en 1990 el número de muertes ascendió a 1’7 millones, en el año 2017 la cifra no llegó al millón.

Cada año se proporciona un informe similar que permite ver los avances realizados y dónde se está fallando, pero si los países del mundo no tienen en cuenta la información y se implican en las soluciones, se tardará mucho en dar solución y reducir de forma más acelerada la mortalidad infantil. Podéis conocer todos los detalles del informe, a través de este enlace (Pdf) de la página oficial de Unicef.

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