Algunos ejecutivos de Johnson & Johnson propusieron nuevas pruebas o reemplazar el talco por su contenido en amianto

Según documentos internos de Johnson & Johnson y organismos como la FDA, algunos ejecutivos de la compañía propusieron nuevas pruebas para realizar en el talco o, en su defecto, reemplazar el talco producido por su contenido en amianto, por otro que estuviera totalmente libre de este mineral peligroso.

Talco con trazas de amianto de  Johnson & Johnson

Hace unos días os hablábamos del escándalo de Johnson & Johnson, compañía que, según un informe, retuvo durante décadas la información sobre la presencia de trazas de amianto en el polvo de talco, compuesto mineral potencialmente cancerígeno. Hoy conocemos nuevos datos que muestran que algunos ejecutivos de Johnson & Johnson intentaron eliminar este riesgo, en 1971 uno recomendó a los directivos que actualizaran los controles de calidad, en 1973 otro directivo apuntó que la compañía debía asumir que sus minas de talco no estaban libres de amianto, proponiendo realizar nuevas pruebas o evitar el talco que estaban utilizando.

Parece que eran personas preocupadas por la salud de los bebés y la población en general, sin embargo, en vez de elevar a un grado superior la denuncia, a la vez que realizaban estas recomendaciones internas por su preocupación por la presencia de amianto y la posible reacción pública si se conociera el problema, los ejecutivos intentaban desacreditar las investigaciones que sugerían que el talco podría estar contaminado con amianto. Es una contradicción que muestra que estaban jugando a dos bandas, eran conscientes del peligro, pero anteponían los intereses de la compañía a los de la salud de la sociedad ensalzando a Johnson’s Baby Powder, marca basada en una reputación de confiabilidad y salud.

El amianto o asbesto es un compuesto mineral que en ocasiones aparece cerca de los yacimientos de talco, por lo que es lógico que pueda aparecer en las extracciones del mineral con el que se elabora el talco. Los ejecutivos eran conscientes de ello y así se ha descubierto a través de los documentos corporativos obtenidos mediante la Ley de Libertad de Información estadounidense, que permitió acceder a registros gubernamentales sobre el tema. Incluso el Gobierno del país estaba implicado en este problema, desde Johnson & Johnson se exigió al gobierno, y concretamente a la FDA, que impidiera que los resultados desfavorables de pruebas e investigaciones se hicieran públicas. Un funcionario de esta administración aseguró que estos resultados sólo se darían a conocer “por encima de su cadáver”, así se desprende en un informe desclasificado de una reunión mantenida.

No es extraño que Johnson & Johnson se encuentre bajo una lluvia de miles de demandas en las que se denuncia que su producto estrella puede causar cáncer, un ejemplo son las 22 mujeres de las que hablábamos hace unos días, por la demanda que han logrado ganar de momento y que obliga a la compañía a pagarles unos 4.000 millones de euros, decimos ‘de momento’ porque la compañía todavía puede recurrir al tribunal de apelaciones y se podría desestimar el veredicto, aunque no es el único caso que la compañía ha perdido en los tribunales, sí es el más sonado por la elevada suma de la indemnización.

Johnson & Johnson insiste en la seguridad de su talco y que las afirmaciones acusatorias que emergen se basan en la ciencia basura, ¿hay que recordar a la compañía que buena parte de la información procede de sus documentos internos? Sus abogados insisten en asegurar que las pruebas de rutina realizadas en los últimos 50 años, nunca detectaron la presencia de amianto, siendo el talco que ofrece un producto puro y suave en el que las madres pueden confiar, ya que se pone la salud por delante de cualquier otra cuestión, palabras que lamentablemente caen en saco roto ante toda la información que ha salido a la luz.

El amianto, incluso en cantidades insignificantes, es peligro, sus fibras en forma de daga puede penetrar en el tejido pulmonar y causar cáncer décadas después, además de afectar a otras zonas como los ovarios, de ahí que muchas denuncias se relacionen con el cáncer de ovarios. Al margen de la información revelada, hay otras pruebas realizadas por investigadores independientes que han encontrado evidencias de la presencia de amianto en el talco, pero, obviamente, se pretende desacreditar estos trabajos.

El artículo realizado por el periódico The New York Times, basado en documentos corporativos y registro gubernamentales, es bastante esclarecedor, empresa, investigadores y Gobierno han estado implicados en el trabajo de ocultar la información, quizá se debería demandar a todo el conjunto y no únicamente a Johnson & Johnson. La bolsa ha castigado a la compañía con una caída del 10% en sus acciones, pero no será extraño que sufra otro tipo de castigos, como que los consumidores eviten comprar sus productos, veremos cómo termina este caso, para muchos se trata de un claro atentado contra la salud de la población.

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