Y es así cómo se gesta el bullying en la infancia

Aunque el acoso escolar se nota en la adolescencia, estudios señalan que desde temprana edad se estaría originando. Provenir de una familia disfuncional estaría entre los factores del maltrato a los compañeros de clases

Y así comienza el bullying

El bullying es un término que se ha difundido ampliamente. Se usa para identificar a las agresiones y abusos físicos o emocionales que sufre un alumno por parte de uno o varios compañeros. A menudo los episodios se presentan en la adolescencia, pero hay evidencias de que el bullying se gesta en la infancia.

Así lo señala una publicación de la Asociación Mundial de Educadores Infantiles, en la que se habla del acoso en los colegios a partir de los 5 años. Aunque no suele manifestarse a esa edad, sí se marca su gestación. Varios factores y condiciones pueden llevar a los niños a convertirse en maltratadores. Claro, determinarlo es complejo.

El informe otorga herramientas a los docentes y padres para analizar conductas y determinar variables, para así prevenir el bullying. A juicio de los expertos, los niños de 5 a 6 años de edad ya están en capacidad de realizar actividades y hacerse responsables de situaciones que van más allá del interés por el juego. Tendrán ya actitudes que pueden potenciarse en los siguientes niveles escolares.

¿Cómo se gesta el bullying en la infancia?

Entre los motivos que incitan a un alumno a convertirse en acosador, destaca el hecho de provenir de familias disfuncionales. Es decir, son infantes que viven en casa un conflicto constante. Peleas violentas entre sus progenitores, abuso de drogas, falta de atención, malas conductas e incluso maltratos constantes. Es por ello que se alerta a los maestros a prestar atención especial a estos chicos.

Claro, los peques que vienen de familias bien constituidas no están exentos. En esos casos intervienen otras variantes. Por ejemplo, el funcionamiento del grupo escolar, su unión, las actitudes de los profesores y su desempeño en clases son determinantes. De allí la importancia de la educación, tanto escolar como hogareña.

La forma en la que se relacionan los alumnos entre sí cobra relevancia en el rol del docente. Éste debe interesarse y conocer a sus pupilos para así notar las actitudes que podrían convertirse en problemas a mediano o largo plazo. Detalladamente, a través de gráficos, la guía revela las conductas habituales de los chicos en el salón de clases. Los que se aíslan, los sociales, los tímidos y los inadaptados, para tener luces al respecto.

Maestros capacitados para la prevención

El reporte de la asociación hace mención a lo atentos que padres y maestros deben estar ante ciertas particularidades de los críos. Igualmente, da mecanismos para identificar cuando el hogar de los peques es disfuncional. El llamado final es para sus asociados. Para esos docentes que día a día moldean y visualizan a los infantes en la escuela. Abogan por poner igual jerarquía a las enseñanzas académicas, como a las evaluaciones sobre la interrelación entre sus alumnos. La idea es que se tomen los correctivos necesarios a tiempo para prevenir consecuencias. 

Actualmente, estadísticas indican que hasta un 50% de los niños que sufren de bullying no lo confiesan. Por ello, hay que estimular la confianza en sí mismos, la autoestima y unir lazos entre el profesorado y sus estudiantes. De igual manera, hay que vigilar la ejecución de otras variantes de este fenómeno, como el ciberbullyng.

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