Varias marcas de galletas superan con creces los límites legales de acrilamida

En Estados Unidos, el Centro de Salud Ambiental (CEH) ha denunciado que varias marcas de galletas destinadas al consumo infantil, superan con creces los límites legales de acrilamida, sustancia cancerígena que se ha considerado un problema de salud pública. Este es un problema que ocurre también en Europa y al que todavía no se he ha hecho frente de un modo decisivo.

Acrilamida en alimentos infantiles

Recientemente el CEH (Center for Environmental Health) de Estados Unidos ha iniciado una serie de acciones legales contra varios minoristas y fabricantes de galletas destinadas al consumo infantil por no advertir sobre los altos niveles de acrilamida que están presentes en ellas. Esta sustancia se ha catalogado como un compuesto orgánico cancerígeno que se forma en las cocciones a temperaturas superiores a 120ºC en alimentos que contienen asparagina y azúcares reductores, como por ejemplo las patatas, el pan y diferentes tipos de alimentos infantiles.

Las pruebas encargadas por esta organización a un laboratorio independiente han determinado que varias marcas de galletas superan con creces los límites legales de acrilamida, como por ejemplo una variedad de galletas infantiles de animales que se comercializa en envases decorados con personajes Disney, donde se destacan sus propiedades nutricionales por estar elaboradas con granos enteros.

Es decir, los padres buscan alternativas a las galletas que se elaboran con harinas refinadas, como las citadas por su carácter más saludable, y se topan con la fatalidad de que contienen una sustancia química tóxica en elevados niveles. La organización denuncia que se debería advertir mediante etiquetado del riesgo que corren los niños si abusan de estas galletas, por ello, exigen a marcas como Disney que eliminen estos productos de alto riesgo de las estanterías de los puntos de venta.

Antes de seguir con la noticia, merece la pena saber qué es el Centro de Salud Ambiental (CEH). Se trata de una organización estadounidense sin ánimo de lucro, cuya misión es proteger a los niños y a las familias de las sustancias nocivas presentes en el agua, el aire, los alimentos y, en general, en los productos cotidianos y de uso diario. Desde que se fundó en 1996, ha llevado a cabo una intensa actividad en un intento de proteger la salud de las personas de las sustancia químicos peligrosas, gracias a su actividad se ha logrado que las familias estén un poco más seguras, pero todavía hay mucho por hacer.

Volviendo al tema denunciado, la CEH espera que las demás empresas adopten las medidas oportunas para que en un futuro, los productos que fabrican y comercializan eliminen la acrilamida o, al menos, que el compuesto químico esté presente en valores por debajo de los establecidos en las recomendaciones de salud. Merece la pena saber que este no es un problema exclusivo de Estados Unidos, en Europa muchos alimentos tienen un elevado nivel de acrilamida, no se puede confiar en las regulaciones de carácter voluntario de la industria alimentaria para reducir los niveles de este compuesto, de este tema podéis conocer más detalles aquí.

Hace un par de años la Agencia de Seguridad Alimentaria de la Unión Europea confirmó que la acrilamida incrementa el riesgo de cáncer, determinando que se trataba de un problema de salud pública. La EFSA recomendó a la CE que se redujera todo lo posible este compuesto en los alimentos y en especial en los dirigidos a la población infantil. Lo mismo ha hecho la FDA (Agencia de Medicamentos y Alimentación de Estados Unidos), el año pasado emitió una serie de recomendaciones dirigidas a las empresas alimentarias, para reducir el contenido de acrilamida en sus productos.

Pero como ya hemos comentado en otras ocasiones, las iniciativas voluntarias para las empresas productoras no sirven de nada, es necesario legislar sobre el tema regulando el contenido de esta sustancia e imponiendo fuertes sanciones a los fabricantes que violen las leyes. Sería interesante hacer una evaluación sobre el nivel de acrilamida presente en las galletas destinadas al público infantil en España, posiblemente algunos resultados nos sorprenderían.

Recordemos que a principios de año conocíamos los resultados de un estudio francés, en el que se encontró que algunas galletas para bebés superaban los niveles de acrilamida marcados por la Unión Europea, otras, en cambio, tenían un nivel muy por debajo del marcado por la UE, por lo que merecía tener en cuenta estas marcas en favor de la salud de los niños. En definitiva, la acrilamida es un problema mundial al que de momento no se le hace frente con el carácter político y legislativo que se debiera.

Podéis conocer más detalles sobre la denuncia realizada por Center for Environmental Health a través de este artículo en su página web.

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