Vacunar niños sin lágrimas

El crecimiento de cualquier bebé es un proceso en el que se atraviesan momentos de temores y gran estrés, tanto para el pequeño como para sus padres que quisieran evitarle cualquier tipo de malestar o dolor, un claro ejemplo de eso es cada vez que al niño le toca la aplicación de una vacuna.

Las vacunas son sumamente importantes para prepararlo a enfrentarse a la vida, pero también son momentos de sumo estrés en los que generalmente los niños se sienten realmente muy vulnerables, sienten miedo y dolor y por ende viven la experiencia entre llantos y manifestaciones de temor, sobre todo si se trata de bebés pequeños. Luego de toda esa situación angustiantes muchos padres se preguntan si es necesario realmente hacer pasar a sus hijos por eso.

Lo cierto es que vacunarlos o no, no es algo a poner en duda, lo que hay que hacer es considerar ciertas estrategias como padres para conseguir que los niños no se sientan tan mal durante la aplicación de sus vacunas, para eso se puede consultar lo que hace varios años el pediatra estadounidense Harvey Karp publicó lo que se conoce como los cinco consejos para conseguir vacunas sin llanto, un manual llamado las “5 S” en relación a las palabras en inglés utilizadas.

La explicación es simple: swaddling (envolver al bebé), side/stomach position (colocarlo de lado o boca abajo), shushing (hacer «shhhh»), swinging (acunarlo en los brazos), y sucking, (momento de darle el chupete). Cuando se siguen esos pasos el resultado es realmente efectivo y se consigue evitar la angustia o el malestar, dado que provoca un estado analgésico que consigue mitigar el dolor que siente el pequeño por lo tanto el llanto es menor o nulo.

El equipo del doctor John W. Harrington, coordinador de una investigación que se publica en Pediatrics trabajó en un proyecto que investiga la utilidad de esas indicaciones por eso se utilizó la misma metodología en 230 bebés con edades entre los dos y los cuatro meses que debían recibir sus vacunas de rutina. Se dividió a los pequeños en cuatro grupos, al primero se le brindó un poco de agua antes de ser vacunados, a los niños del segundo grupo se les dió agua azucarada, y a los otros dos se les dió agua o agua con azúcar pero se les aplicaron los pasos de los trucos “5 S” después de la aplicación.

Los resultaron dejaron en evidencia diversas puntuaciones de dolor, pero en los niños atendidos con los consejos nombrados anteriormente se vieron menos signos de dolor y las lágrimas terminaron mucho antes, solo unos pocos continuaron llorando un minuto luego de la vacunación, comparado con el 50% de los niños del grupo control y el 30% de los pequeños que solamente recibieron agua con azúcar para mitigar el dolor, por lo que el método parece ser efectivo y recomendable.

Vía | ABC
Foto | Niños y Bebés

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