Una niña desmontó en un trabajo escolar la técnica del toque terapéutico

Hace varios años, en un trabajo escolar una niña desmontó la técnica del toque terapéutico, técnica en la que se asegura poder restablecer el equilibrio o la sanación de una persona enferma, canalizando la “energía vital universal” a través de la imposición de manos. En este vídeo podéis conocer más detalles sobre el experimento que llevó a cabo Emily Rosa.

A través de este vídeo podéis conocer a Emily Rosa, una niña de 11 años de edad que logró publicar su trabajo escolar científico sobre el toque terapéutico en la revista científica Journal of the American Medical Association. Un simple experimento ha logrado desmontar esta terapia pseudocientífica con la que se asegura la curación de un paciente mediante la imposición de manos.

Esta técnica de medicina alternativa está relacionada con el reiki, práctica pseudocientífica considerada como pseudomedicina con la que se asegura poder restablecer el equilibrio o la sanación de una persona enferma, canalizando la “energía vital universal” a través de la imposición de manos. Tanto el reiki como el toque terapéutico parten de la premisa de que el ser humano tiene un campo electromagnético que cuando se desequilibra provoca que las personas enfermen. Lo terapeutas que utilizan estas técnicas afirman restablecer dicho equilibrio siendo capaces de detectar el campo electromagnético humano.

Se han realizado varias pruebas clínicas que han demostrado que el uso de estas terapias no tienen más que un efecto placebo, no existen evidencias clínicas o científicas que demuestren que el reiki o el toque terapéutico puedan ser efectivos para tratar una enfermedad, por lo que en ningún caso pueden sustituir a los tratamientos médicos. Bien, el experimento de la niña fue muy sencillo pero efectivo, el propósito era descubrir que había detrás del toque terapéutico. Para ello se debía diseñar un sistema que pudiera mostrar que realmente quienes practican esta técnica pueden percibir el campo electromagnético de una persona.

En el vídeo podéis ver el experimento diseñado por Emily Rosa, la niña se sentaba frente al supuesto sanador, separados por medio de un cartón con dos agujeros, la sanadora debía introducir en ellos las manos y Emily acercaría una de sus manos a la mano derecha o izquierda de la sanadora para comprobar si percibía la energía. Tras 28 pruebas realizadas con este simple experimento, se determinó que el porcentaje de acierto fue del 47%, es decir, algo similar a las probabilidades surgidas fruto del azar, si realmente podían percibir la energía, el porcentaje habría sido significativamente mayor.

El trabajo realizado se publicó en la revista científica hace ya unos 15 años, todo un logro teniendo en cuenta que se trataba de un simple trabajo escolar. Algunos niños a lo largo de la historia han tenido ideas sorprendentes equiparables a las ideas que tienen investigadores brillantes. Podéis conocer más detalles sobre la historia de esta joven investigadora a través de este artículo de Wikipedia.

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