Un trauma infantil eleva el riesgo de sufrir Síndrome de Fatiga Crónica

Síndrome Fatiga Crónica

Leemos la publicación de un estudio en Archives General Psychiatry de la Asociación Médica Americana que un trauma infantil eleva el riesgo de sufrir Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) hasta en seis veces, es decir, los niños que durante su infancia sufren un trauma como puede ser el abuso sexual o el maltrato emocional, tienen más posibilidades de desarrollar la mencionada enfermedad.

El Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) es una enfermedad de la que se conoce la causa y que afecta físicamente a quien lo sufre con fatiga, cansancio o agotamiento prolongado que reduce la capacidad de realizar las actividades diarias hasta en un 50%. También se revela con dolores musculares, de articulaciones y cefaléas, además de muchas veces provocar dificultad de concentración o falta de memoria.

No es una enfermedad que sea provocada por otras enfermedades de forma directa y el descanso no es el remedio ni el tratamiento para esta enfermedad, aunque evidentemente, no se pueden realizar las labores que el día a día exige del mismo modo que lo pueda hacer una persona sana.

La investigación que concluye con que un trauma infantil eleva el riesgo de sufrir Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) ha sido realizada por la Universidad de Emory y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU., y dirigida por Christine M. Heim, quien cree en la posibilidad de que los bajos niveles de cortisol sean un marcador para el riesgo de sufrir la enfermedad en lugar de ser un signo de la misma.

Al parecer, los bajos niveles de cortisol son una característica biológica del SFC, y en el estudio llevado a cabo se contempló que los niños que habían sufrido un trauma tenían déficit de los efectos de esta hormona pudiéndoles provocar estrés. Ya sabemos que el cortisol es una hormona segregada en momentos tensos o de estrés.

Las conclusiones del estudio precisan de refuerzo, de nuevas investigaciones, pues sólo se han basado en el análisis de 113 personas adultas con SFC y 124 personas adultas que no padecían la enfermedad, aunque para seleccionarlas tomaron datos de casi 20.000 individuos. Cada uno de ellos respondió a un cuestionario sobre los traumas que pudieron haber sufrido en la infancia, como los mencionados abusos sexuales, maltrato emocional o físico y desatención emocional o física. También se tomaron muestras de saliva para medir los niveles de cortisol en el momento del día en el que son más elevados.

Fueron los que mostraron niveles más bajos de cortisol los que coincidían con antecedentes de trauma infantil, pero destacan que no todos los que padecían el Síndrome de Fatiga Crónica habían pasado por una experiencia negativa en su infancia.

El cerebro en desarrollo de los niños es vulnerable a las alteraciones por situaciones desagradables según explican los expertos y esto puede afectar a la salud en el estado adulto, como muchas otras cosas. Debemos proteger a los pequeños y proporcionarles todo aquello que precisan para un desarrollo adecuado y un estado emocional satisfactorio.

Vía | Jano
Foto | Photobunny

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