Un niño ha revolucionado la tecnología de la energía solar

Aidan Dwyer

Hoy conocemos una curiosa historia en la que un niño ha revolucionado la tecnología de la energía solar, concretamente ha logrado mejorar la captación de energía de los paneles solares formados por células fotovoltaicas. ¿Cómo lo ha conseguido?, puede parecer sencillo pero es algo que se les ha pasado a numerosos investigadores, al parecer, paseando por el bosque se dio cuenta de que las hojas de las ramas de los árboles tenían unos patrones en espiral.

Tras tomar fotografías las observó detenidamente en su hogar, preguntándose el por qué de esta disposición, llegó a la conclusión de que la disposición de las hojas estaba relacionada con la sucesión numérica de Fibonacci, una sucesión infinita de números naturales que se aplica en matemáticas, programación, etc. Posiblemente consultara algún libro o internet dado que este dato se conoce desde hace tiempo. El caso es que había que determinar el por qué de esta disposición, la respuesta era que estaba sujeta a una mayor captación de luz solar. Ni corto ni perezoso, Aidan Dwyer construyó dos paneles solares, uno con la disposición tradicional (plano) y otro siguiendo el patrón de las ramas de los árboles.

La tecnología de la energía solar puede cambiar a partir de los datos obtenidos, al parecer el modelo dispuesto como las ramas de un árbol podía ser hasta un 20% más eficiente que el modelo tradicional, pero además, dependiendo de la época del año la eficiencia podía superar el 50% tanto en la producción de energía eléctrica como en el tiempo de captación, especialmente en el mes de diciembre cuando el sol tiene una posición más baja.

Como ya sabemos, los paneles solares planos se disponen mirando hacia el sol y se mueven siguiendo su orientación, con el nuevo modelo no sería necesario este movimiento y supondría además un ahorro energético al no tener que orientar los paneles. A partir de este momento se generan nuevas preguntas ya que cada árbol tiene un patrón distinto, encontrando el más adecuado los datos podrían mejorar todavía más.

Aidan Dwyer tan sólo tiene 13 años, pero sin duda tiene una mente brillante y posiblemente haya iniciado una nueva línea de investigación para aprovechar mejor la energía solar. Podéis conocer todos los detalles de la historia a través de la publicación digital Ciencia.es, pero os recomendamos además acceder a la página del Museo Americano de Historia Natural para conocer con todo detalle los pasos que dio el niño en su investigación particular.

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