Un estudio concluye que se reducen los síntomas del autismo un 50% tras un trasplante fecal

Según los resultados de una investigación estadounidense, se pueden reducir los síntomas del autismo un 50% tras un trasplante fecal combinado con una limpieza intestinal, antibióticos y un supresor de ácidos estomacales. Los resultados muestran que los niños mejoraron notablemente en el comportamiento, el lenguaje y la interacción social.

Tratamiento síntomas del autismo

Algunos estudios han concluido que muchos niños autistas tienen problemas gastrointestinales, y algunos de ellos tienen peores síntomas relacionados con el autismo. En muchos casos cuando se pueden tratar los problemas gastrointestinales, se experimenta una mejora de estos síntomas mejorando su comportamiento. Sabiendo esto, un grupo de investigadores de la Universidad Estatal de Arizona ha realizado un estudio en el que se concluye que se reducen los síntomas del autismo un 50% tras un trasplante fecal, al menos así se demuestra en un ensayo realizado con un grupo de niños autistas.

Los resultados obtenidos muestran que la mayoría de las mejoras se relacionan con el comportamiento, el lenguaje y la interacción social, lo que supone un importante avance. Los expertos comentan que han encontrado una sólida conexión entre los microorganismos que había en el intestino y las señales que viajan al cerebro. Dado que se ha observado que quienes padecen autismo, Parkinson y Alzheimer, pueden experimentar síntomas gastrointestinales crónicos, se sugiere que existe algún tipo de relación entre estas enfermedades y el sistema digestivo.

Partiendo de la base de que los niños autistas tienen un microbioma intestinal diferente al de los niños que no tienen autismo, se llevan a cabo estrategias dietéticas y nutricionales para mejorar los síntomas gastrointestinales, pero no existe un tratamiento médico específico para tratar los síntomas del autismo. Por tanto, se barajó la posibilidad de modular el microbioma intestinal mediante probióticos, prebióticos y un trasplante de microbioma fecal, como una opción terapéutica viable.

El ensayo del que hablamos se inició en el año 2017, 18 niños autistas recibieron un tratamiento que combinó una limpieza intestinal, antibióticos, un supresor de ácidos estomacales y un trasplante fecal. Los resultados fueron satisfactorios, las mejoras de los síntomas gastrointestinales, los síntomas del autismo y el cambio de microbioma intestinal se mantuvieron ocho semanas después del tratamiento, lo que sugiere que el impacto es a largo plazo.

Dos años después de este tratamiento, la mayoría de las mejoras de los síntomas intestinales se han mantenido, a pesar de que algunos de los participantes habían realizado algunos cambios en la dieta, la medicación o los suplementos nutricionales que recibían. Los expertos comentan que estos cambios estaban bien documentados y en la mayoría de los casos, se trataba de cambios menores, de poca importancia.

Los padres de los niños informaron de que se produjo una reducción lenta pero continua de los síntomas del autismo durante el tratamiento y durante los dos años posteriores, algo que se certifica con una evaluación realizada por los expertos, donde se determinó que se produjo una disminución de los síntomas del autismo (comportamiento, lenguaje e interacción social) en un 45%. Los datos parecen ser concluyentes, al principio del tratamiento, el 85% de los niños fueron diagnosticados con autismo severo, al final del estudio el porcentaje se redujo al 17% para el autismo severo, al 39% tenía un nivel leve o moderado, y un 44% fue considerado por debajo del autismo leve.

El siguiente paso es poder entender cómo el microbioma y su química impulsan estos cambios, los investigadores comentan que se necesitan nuevos ensayos y con una muestra mucho más amplia, hasta que se logre que la FDA (Agencia de Medicamentos y Alimentación de Estados Unidos) apruebe este tratamiento específico para el autismo. Los investigadores comentan que es necesario investigar otras características, parece ser que algunos de los participantes compartían algunos rasgos comunes, como haber nacido de parto por cesárea, haber sido amamantados durante poco tiempo, que madre e hijo tuvieran una baja ingesta en fibra, etc.

Por último, cabe la posibilidad de que los resultados obtenidos (algo improbable) sean el resultado de un efecto placebo, por lo que obviamente es necesario llevar a cabo nuevos ensayos que puedan asegurar que el tratamiento propuesto funciona. Sin duda, es una investigación interesante y un gran paso para el tratamiento de los síntomas asociados al autismo, podéis conocer todos los detalles del estudio a través de este artículo publicado en la página web de la universidad, y en este otro publicado en la revista científica Nature.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...