Tricotilomanía

arrancarse el pelo

La Tricotilomanía es una rara enfermedad que afecta a un 4% de la población y mayoritariamente en las niñas o mujeres, en una proporción cuatro veces mayor que en los varones. El síntoma más evidente de que un niño puede sufrir tricotilomanía es el arranque que realiza de su pelo de forma compulsiva, ya sea del cabello, el vello corporal o las pestañas.

Esta enfermedad es bastante difícil de tratar, de hecho, los especialistas no se ponen de acuerdo sobre qué fármacos deben ser administrados, aunque casi todos coinciden en que la naltrexona y los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina reducen algunos de los síntomas de la tricotilomanía.

Los niños que se arrancan el cabello sienten una especie de alivio con esta acción y suelen mantener unas pautas de actuación. Primero están muy tensos, comienzan los tirones y a arrancarse el pelo y posteriormente sufren una especie de sensación placentera. Después, como si no hubiera ocurrido nada, utilizan los mechones de pelo para elaborar bolitas con las que jugar, otros se introducen estas bolitas en la boca o realizan montoncitos con ellas, verdaderamente es algo difícil de comprender.

Se barajan algunas causas que propician esta patología, estrés, depresión, un desorden genético o un desorden de conducta que afecta sobre todo al temperamento entre otras cosas. En los niños sus síntomas se aprecian sobre todo en la cabeza, ya que es donde más pelos tienen, en el caso del vello o las pestañas es algo más difícil. Además de las lesiones sufridas en el cuero cabelludo, la tricotilomanía puede producir otras lesiones, fruto de las bolitas de pelo que se introducen en la boca y que muchos terminan tragándose, aparecen complicaciones en el sistema digestivo sufriendo continuadas náuseas y vómitos.

Es difícil tratar esta patología, los especialistas en psiquiatría recomiendan que los padres intenten ayudar a sus hijos a que se controlen explicándoles el problema y ofreciendo su comprensión. No es recomendable rapar el pelo a fin de evitar las lesiones del cuero cabelludo, con esta acción se puede provocar que el niño sufra una mayor angustia e incluso se agrave la enfermedad. Tampoco es aconsejable el castigo, no se puede castigar a un niño que sufre una enfermedad.

Ante algunos de los síntomas que hemos descrito, es necesario acudir al pediatra para que nos aconseje el tratamiento más adecuado o nos remita al especialista, en este caso un psiquiatra infantil. Por cierto, hay que recordar que la especialidad de psiquiatría infantil y juvenil todavía no ha sido creada en nuestro país y que faltan especialistas para tratar este tipo de problemas que afectan más seriamente de lo que se puede pensar.

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Foto: Fatman73

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