Tips para planificar y compartir propósitos de Año Nuevo con los niños

Plantearse metas como familia permite fortalecer el vínculo entre cada miembro, especialmente si se hacen de forma flexible. Estos trucos te ayudarán a incluir a tus hijos en tus proyectos de vida

Cómo plantearse propósitos de año nuevo con los niños

Para muchos el inicio de un nuevo año es la apertura de nuevos caminos a recorrer y, sobre todo, la oportunidad de hacer mejor las cosas. Dejar de fumar, viajar, emprender un negocio, hacer más ejercicios o aprender otro idioma suelen ser las metas más comunes de los adultos, pero los chicos también pueden plantarse sus propios proyectos. Pero la idea es que lo hagan en conjunto.Toma nota de estos tips para planificar y compartir propósitos de Año Nuevo con los niños.

Antes de aventurarse a crear una larga lista de propósitos, es esencial que los pequeños reconozcan esta actividad como un juego flexible y positivo. Es decir, las metas deben sonar más como propuestas que como exigencias para sí mismos. Considera además que muchos niños, especialmente los menores de siete años, tienen percepciones distintas del tiempo, por lo que se recomienda que sean a muy corto plazo.

Compartir planes entre padres e hijos

Los expertos sugieren que para planificar y compartir propósitos de Año Nuevo con los infantes, se planteen resoluciones solidarias, que les permitan hacer compromisos con temas relacionados con el medioambiente, por ejemplo. Es decir, hacer un uso responsable del agua y colocar los desechos en el sitio adecuado o reciclar.

Asimismo, es positivo pensar en incorporar nuevas experiencias a la cotidianidad. Quizás programar una excursión con papá y mamá, practicar un nuevo deporte, aprender a cocinar su postre favorito, ahorrar para realizar un viaje en familia o comprar ese juguete que tanto desea. Es vital que puedan revisarse o alargarse los plazos, de modo que el pequeño no se sienta frustrado por no alcanzar lo acordado.

El secreto de todo el proceso está en elegir logros realistas. Este debe ser un compromiso únicamente consigo mismo, nunca con los demás, pues nuestros chiquitines no necesitan más presión externa o una agenda sobrecargada en sus vidas. Una vez finalizado el año, conviene sentarse juntos a revisar cada plan y establecer los aportes que se obtuvieron de cada uno, es el esfuerzo invertido, las sorpresas y los obstáculos.

Para papá y mamá

Cada año es una nueva oportunidad de hacer que las cosas fluyan como deseamos. También, es una buena ocasión para evaluar nuestras relaciones con el entorno, especialmente con los niños. Sin duda, será el momento indicado para estudiar el foco de posibles carencias y dificultades, así como en la forma que deseamos que la relación mejore y crezca. Valorar, reforzar y aportar son las palabras claves.

El inicio de un periodo es el momento ideal para sentarnos con nuestros hijos y, en una charla honesta y amorosa, generar cambios en función del vínculo que deseamos tener con ellos. Por lo general ellos solo desean una cosa: tiempo de calidad. Y no se refieren a esos escasos 10 minutos después del trabajo, sino a que sus padres se involucren en sus actividades.

Es común que a los niños se les dificulte transmitir lo que desean a los adultos, sobre todo si no están habituados. En este sentido se recomienda usar un método menos directo, como escribir una carta o un dibujo con sus propósitos de año nuevo. Luego puede ser colgado en algún sitio visible de la casa en caso de que sea necesario rectificar o agregar algo. Esta acción dota de conciencia a los padres y a los niños les permite entender sobre trascendencia.

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