Tipos de quemaduras infantiles

Los accidentes domésticos son uno de los principales factores de riesgo contra la salud y el bienestar de los más pequeños, hay que estar sumamente atentos para evitarlos y aun así en muchas ocasiones uno no puede anticiparse al accidente que puede llegar a sufrir un pequeño en circunstancias de la vida cotidiana, siendo las quemaduras uno de los más frecuentes.

Son muchos los factores de riesgo que pueden provocar una quemadura en el niño, como el fuego del horno, los objetos calientes, el agua hirviendo, ciertos productos químicos e inclusive la electricidad, todos accidentes que pueden variar en valores de gravedad, dependiendo siempre del tipo de quemadura, la cantidad de piel afectada, la zona en la que ocurrió la quemadura y la profundidad de la misma.

Para tener en cuenta la quemadura de Primer Grado es aquella que solamente deja la zona quemada de color rojo fuerte y la piel se vuelve muy sensible al tacto, en ocasiones también puede lucir un aspecto húmero, mientras que la quemadura de Segundo Grado es la que presenta la formación de ampollas y un aspecto de la piel más dañado. Finalmente la más grave es la quemadura de Tercer Grado que son realmente muy dolorosas y ocurren cuando la piel se daña por completo, incluyendo los nervios, en la zona central pueden presentar un color blanco o marrón ya que el tejido muere y en los bordes el color puede ser rojo brillante ya que hay presencia de sangre.

Es necesario acudir al médico ante cualquier tipo de quemaduras en niños, sobre todo si ocurren en lugares como los ojos, las axilas, las plantas de los pies y de las manos, la cara interior de las piernas o en sus partes íntimas, ya que es necesario intervenir para brindar el tratamiento adecuado y mitigar el dolor que puede estar sintiendo el niño desde el momento del accidente.

Como primer medida en el hogar lo que se debe hacer es impedir que la zona se siga quemando, para ello hay que exponer la quemadura a una corriente de agua fría que el niño pueda soportar durante por lo menos una hora o hasta que ya no duela tanto. Es importante aclarar que se debe colocar la piel debajo del agua, no hay que usar hielo ni tampoco colocar paños mojados sobre la quemadura, ya que esto puede irritar la zona aun mucho más.

En el caso de quemaduras de primer grado luego del agua fría es conveniente poner alguna crema humectante o gel indicado para estos problemas, siempre libres de alcohol, hay que ver que si el estado mejora y el niño no se queja tanto se puede solucionar sin mayores tratamientos.

En los otros dos tipos de quemaduras, serán los padres quienes determinarán si llaman a la urgencia o llevan al niño al hospital en casos en los que la quemadura sea mayor al tamaño de la palma de la mano del propio niño quemado, si tiene un aspecto u olor extraño o si el niño manifiesta demasiado dolor. Es importante no envolver la zona quemada con ningún tipo de vendas o toallas ya que se corre el riesgo de que se peguen a la piel.

Vía | Entre Padres
Foto |  glassblower de Flickr

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