Terror, mi hijo ya es adolescente.

La edad de la adolescencia es una etapa muy dura para padres e hijos. Para poder comprender que les pasa necesitamos que nos hablen y para ello, primero, debemos de saber escuchar. Podemos conseguir enseñarles a hacer las cosas sin necesidad de gritos ni peleas. La actitud que nosotros adoptemos como padres va a ser muy importante para que aprendan con el ejemplo.

La adolescencia es una etapa complicada para los hijos y para los padres. La complicación viene porque es una transición en la que se pasa de niños a jóvenes y en la que los padres vemos como ellos crecen y se alejan de nosotros. Ellos se sienten mayores, pero no lo son lo suficiente y los padres tenemos que estar ahí para ayudarles a entender todos los cambios que están experimentando, sin entrometernos demasiado pero sin dejarlos solos.

La adolescencia es una etapa de transición en la que los hijos reafirman su carácter.

El papel de padre o madre de adolescente es difícil, pero con paciencia podemos llegar a superarlo y ayudarles a ellos. ¿Cómo hacerlo? Lo primero es intentar entender en todo momento qué le está pasando, sin prisas y sin reproches. Hablando podemos llegar hasta su corazoncito y sin obligarle a reaccionar le podemos ayudar.

Sobre todo debemos aprender a escuchar qué le pasa. A veces simplemente una palabra comprensiva reconociendo que lo está pasando mal es suficiente para que nos expliquen lo que están sintiendo. Hay que dejarles hablar y darles la oportunidad de expresar sus sentimientos, pero sin agobiarles. Si les vemos tristes o llorando es mejor no decirles que no deben llorar, al contrario, sentarnos con ellos y entender que en ese momento se sienten así les ayuda mucho más que un reproche o una crítica.

Si es una rabieta a lo que nos enfrentamos, es mejor no responder de la misma manera que ellos. Si gritan o insultan, debemos responder con tranquilidad y mantener la calma y enseñarle que si quieren que les escuchemos nos deben hablar bien. De la misma manera que si nos encontramos con una pelea entre hermanos o si tienen una actitud demasiado agresiva, hay que enseñarles que hablando se entiende la gente.

Si nos encontramos con que nos están haciendo una trastada, gritarles y pegarles no solucionará el problema. Es mejor darles la información suficiente para que puedan comprender qué han hecho mal, que sean ellos los que se den cuenta, y darles la oportunidad de reaccionar. Las palabras tienen una fuerza que desconocemos.

Me gustaría recomendar un libro muy interesante y que nos puede ayudar mucho en esta etapa en esta línea de actuación: Cómo hablar para que sus hijos le escuchen y como escuchar para que sus hijos le hablen. Si lo leemos y nos quedamos con la esencia del mismo nos daremos cuenta de que con algo tan sencillo como hablar y escuchar todo puede funcionar muy bien.

Foto por SCA Svenska Cellulosa Aktiebolaget en Flickr

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