Tecnología de análisis y seguimiento de la mirada para diagnosticar el autismo

Un grupo de investigadores ha desarrollado un nuevo sistema basado en la tecnología de análisis y seguimiento de la mirada para diagnosticar el autismo. De momento, los resultados preliminares son satisfactorios, pero aún se debe trabajar un poco más en el sistema para que sea más eficiente.

Detección del autismo

Desde hace varios años se ha estado trabajando para poder realizar un diagnóstico del autismo más fiable y preciso, uno de los últimos métodos de los que hablábamos era un análisis de sangre, que identifica diferencias entre 24 metabolitos presentes en la sangre y puede diagnosticar el trastorno con un 96% de posibilidades de acierto. También se ha desarrollado un algoritmo capaz de predecir el riesgo de autismo en los bebés, aunque, obviamente, son posibilidades y no un diagnóstico certero.

El caso es que se sigue trabajando en este campo con la convicción de que el autismo es una condición difícil de diagnosticar y en especial en los niños más pequeños. Hoy conocemos una investigación realizada por científicos de la Universidad de Waterloo (Canadá) que utiliza la tecnología de análisis y seguimiento de la mirada para diagnosticar el autismo, lo que evitaría tener que diagnosticar el autismo mediante los sistemas convencionales, como las entrevistas y los cuestionarios, algo que puede no agradar a los niños que son inquietos.

El sistema se basa en un monitor que miran los niños y en el que aparecen diferentes rostros, un algoritmo se encarga de realizar un seguimiento de la mirada de los niños mientras observan las caras. Según los expertos, los niños que sufren autismo mueven sus ojos inspeccionando las características faciales de la cara que observan de un modo distinto al de los niños que no padecen el trastorno.

En este estudio han participado 17 niños diagnosticados con autismo y 23 niños sin el trastorno, con edades comprendidas entre los cuatro y cinco años. Todos ellos miraron en el monitor un total de 44 fotografías de rostros, mientras el sistema de seguimiento ocular por infrarrojos realizaba un seguimiento del movimiento de los ojos de los niños, concretamente en siete áreas clave en las que mostraban interés, como, por ejemplo, las áreas debajo de los ojos, la intersección entre ojos, la boca, etc.

Los investigadores determinaron que los niños autistas miraban mucho más rápido las mencionadas áreas, mirando mucho menos los ojos de los rostros que aparecían. Estos resultados iniciales servirán para mejorar y refinar el sistema, posteriormente se podrá utilizar en combinación con los procedimientos diagnósticos tradicionales para poder obtener un diagnóstico mucho más preciso.

Los expertos comentan que es necesario contar con un diagnóstico precoz para poder seguir cuanto antes una terapia, pero también es necesario que el sistema sea lo menos invasivo posible y lo más respetuoso con los niños, de ahí que los investigadores apuesten por su sistema. Sin embargo, no nos queda muy clara su efectividad, no hasta que se refine y se presente con datos y porcentajes de acierto, además, es necesario realizar un nuevo estudio en el que participe un mayor número de niños. De momento, nos quedamos con el diagnóstico por el análisis de sangre antes mencionado, tanto por su rapidez como por su tasa de efectividad.

Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la página de la Universidad de Waterloo.

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