Sin juegos al aire libre peligran los adultos del futuro

Las actividades en espacios abiertos no son simple distracción. Son recursos para fomentar el adecuado desarrollo de los infantes. Su desempeño en la adultez dependerá mucho de ellas.

No dejes a tus niños sin juegos al aire libre

Jugar es la actividad más importante del niño, sea cual sea su edad. Hay diferentes tipos de juego, definidos por destacados teóricos del desarrollo infantil. Jean Piaget, reconocido experto en la materia, propuso en sus estudios cuatro categorías de juegos: motor, simbólico, de reglas y de construcción. Los clasificó en correspondencia con las diferentes etapas evolutivas del infante, desde su nacimiento hasta los 12 años. Sus beneficios son innegables, especialmente en torno al desempeño del individuo en su vida adulta.

¿Cuáles son los beneficios del juego?

Cuando el niño nace, espontáneamente empieza a jugar. Primero con las partes de su cuerpo, y luego con las personas más cercanas, como su madre. Después comienza a explorar el entorno y a adaptarse a su realidad. Así el juego cumple una función de adaptación.

A medida que va creciendo, el juego le permitirá desarrollar la imaginación y la creatividad, fomentar la interacción con los demás y las relaciones sociales, y comprender sobre la existencia de reglas. Además, le será útil para estimular el pensamiento estratégico, la planificación, la negociación, el control de emociones, así como el manejo de conflictos y frustraciones.

El juego también promueve la formación de valores como respeto, tolerancia, justicia, cooperativismo, lealtad y amistad. ¿Te sorprende todo lo que se logra a través del juego?

Pues no lo dudes, porque ciertamente el juego es la máxima estrategia para educar a un niño y para preparar al hombre del futuro. Un hombre inteligente, equilibrado, competente y apto para una adecuada convivencia en sociedad.

¿Qué hay con el juego al aire libre?

La mayoría de los juegos pueden realizarse al aire libre, es decir en espacios abiertos como patios, jardines, parques y plazas. Los niños los disfrutan más, porque están en contacto con la naturaleza, y tienen mayor libertad para observar, explorar y experimentar.

Por ello, son numerosas las oportunidades de aprendizaje, ejercicio y socialización que brindan los juegos. Entre los recomendados para el aire libre están las rondas, la gallina ciega, el escondite, la rayuela, el salto a la cuerda y las dinámicas con pelotas. Asimismo, hay una gama de juegos tradicionales que no deben faltar, y todos los que puedas inventar.

¿Por qué ya los niños no juegan al aire libre?

Actualmente, principalmente en las ciudades, las actividades lúdicas se realizan en lugares cerrados, debido a diferentes causas. La inseguridad es una de ellas, y se suma el horario de trabajo de los padres y el exceso de actividades extraescolares, consideradas erróneamente de mayor utilidad que los juegos.

Y como factor determinante se cita la predominancia de la tecnología. Los niños están demasiado sumergidos en un computador o consola. Ni siquiera conocen el placer de jugar, saltar y correr al aire libre, interactuando con el mundo que les rodea.

Esta situación es también responsabilidad de los padres, quienes optan por ofrecerle a sus hijos un juguete tecnológico desde muy temprana edad. Generalmente lo hacen por comodidad para ellos mismos, sin saber el daño que le causan a los niños.

¿Sin juego al aire libre peligran los adultos del futuro?

El niño que no juega al aire libre se cría aislado, deja de compartir y relacionarse. Puede llegar a convertirse en un chico tímido y taciturno. Frena su creatividad natural al reducir las oportunidades para desarrollarla. Igual sucede con su autonomía.

El aprendizaje de las normas y la conciencia moral se le dificulta. En el colegio suele tener problemas, y también en su adolescencia. En estas circunstancias, es fácil inferir que su vida estará marcada por muchas carencias, las cuales se reflejarán en su vida adulta.

En este sentido, es necesario que-como padre-tomes conciencia de la importancia del juego para la formación de tus hijos. Un niño que juega es un niño feliz, y en el futuro será un adulto equilibrado, preparado para enfrentar con éxito los devenires propios de esa etapa de la vida.

Dale afecto a tus hijos. Dedícales tiempo, edúcalos bien y recuerda que en el juego tienes el mejor de los recursos. Nada mejor para él que una tarde en un parque, donde se sienta en libertad y pueda poner en práctica su enorme poder creador.

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