Si pudiera, ¿qué cambiaría un niño de su cuerpo?

En un curioso experimento se pregunta a un grupo de adultos y de niños que si pudieran, ¿qué cambiarían de su cuerpo?, la diferencia entre lo que contestan los adultos y lo que contestan los niños es enorme. Los adultos cambiarían muchas partes de su cuerpo, los niños ninguna.

Sobre estas líneas podéis ver un vídeo en el que se desarrolla un experimento social con el que se pretende detectar el grado de inseguridad que tienen niños y adultos acerca de su apariencia. El experimento ha sido realizado por la organización sin ánimo de lucro Jubilee Project, cuya finalidad es contar historias que inspiren a realizar cambios que ayuden a mejorar a las personas, consideran que el vídeo es un medio que puede llegar a la población y hacerla reflexionar.

A 50 personas (niños y adultos) se les preguntó qué cambiarían de su cuerpo si pudieran, las respuestas no dejan lugar a dudas, niños y adultos responden con una clara diferencia. Este trabajo tenía como objetivo fomentar la autoestima en relación a su aspecto físico. Cuando se hace la pregunta a los adultos las respuestas guardan relación con la imagen y aseguran que corregirían partes de su cuerpo que no les gustan, la frente, la altura, el contorno de la cara, las orejas por ser grandes, las estrías fruto del embarazo, etc.

Parece que en algunos casos el deseo de cambio es propiciado por traumas de la infancia, uno de los participantes adultos declara que los niños se burlaban de él por tener las orejas grandes. Otra mujer cambiaría su piel (de nuevo aparece un problema en la niñez), la mujer había padecido eczema y acné. Otra chica querría cambiar sus ojos porque a todo el mundo le gustan las chicas de ojos grandes. La chica de la frente amplia también recuerda que de niña se burlaban de ella por ese motivo.

En una segunda parte se entrevista a los menores, ¿os imagináis qué cambiaría un niño de su cuerpo? En todos los casos los niños se quedan pensando, parece que no tienen respuesta, pero cuando contestan las respuestas no guardan relación con ningún supuesto defecto de su anatomía, de hecho, se podría decir que se aceptan como son. Las respuestas son tener una boca de tiburón para poder comer muchas cosas, tener una cola de sirena, tener tele-transportación, orejas puntiagudas, piernas más veloces, alas para poder volar, e incluso algún niño asegura que no tendría que cambiar nada. En definitiva, parece que los niños se sienten cómodos y les gusta como son.

¿Cuándo fue la última vez que nos sentimos seguros en nuestra propia piel? Parece que sólo cuando éramos niños, al crecer cambiamos y nos fijamos en los estereotipos de belleza, no terminamos de aceptarnos con nuestras virtudes y defectos físicos. Las razones son varias, sea por las burlas sufridas en la niñez o cuando se es adulto, por el bombardeo publicitario de los cuerpos perfectos, por el estereotipo de la imagen que se ha instaurado en la sociedad, etc. Es evidente que los niños se aceptan mucho mejor y tienen una autoestima mucho más elevada, aunque con los años se puede degradar.

Obsesionarse con la imagen no es nada bueno, sufrir por el cambio del cuerpo con el paso de los años (algo que le pasa a muchos artistas) es una tortura. Claro, que también hay adultos que se aceptan tal y como son, se sienten bien en todo momento, eso es muy positivo para la persona. Si pudiera, ¿qué cambiaría un niño de su cuerpo?, nada, los que aparecen en este vídeo se aceptan como son, quizá los adultos deberían aprender de ellos.

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