Sexualidad y Personalidad Infantil

La sexualidad es inherente al ser humano, mientras que la personalidad de un niño en desarrollo se formaba a través de dos fuerzas poderosas, una que busca el placer, y otra que trata de evitar el dolor; por lo tanto, desde el nacimiento ambas estaban presentes en la vida del niño, revelando así, que los más pequeños poseían sexualidad y personalidad.

Sigismund Schlomo Freud, de origen austriaco, libre pensador y creadror del psicoanálisis; revolucionó el pensamiento de su época, influyendo la educación infantil en base a sus estudios vinculados a la sexualidad y personalidad de los niños en desarrollo. Argumentaba que la sexualidad era inherente al ser humano, mientras que la personalidad de un niño en desarrollo se formaba a través de dos fuerzas poderosas, una que busca el placer, y otra que trata de evitar el dolor; por lo tanto, desde el nacimiento ambas estaban presentes en la vida del niño, revelando así, que los más pequeños poseían sexualidad y personalidad. En una época que se vivía dentro de los límites morales de la era victoriana y habían profundos arraigos religiosos, esta teoría despertó el escándalo, por entenderse como sinónimo de perversión moral y maldad. Sin embargo estos pensamientos cobraron vida en los tiempos actuales, donde se considera a la inteligencia emocional, la estimulación temprana y la psicomotricidad como las bases de preparación de la personalidad del bebe y el niño, que luego influirá notablemente en su vida adulta.

Los instintos primarios en el niño vida, están representados por una estructura teórica que Freud denominó como el Ello, los cuales son controlados por un centro moral; el Superyó representa para el niño la imagen de las órdenes y la educación suministrada por los padres, la cual está grabada en el subconsciente del niño. Esto se pone de manifiesto por ejemplo cuando los impulsos del Ello de un niño le dicen que haga alguna travesura o que tome algo que supuestamente esta prohibido, su Superyó aparece en su pequeña mente y le dice que hacer travesuras o tomar cosas sin autorización es algo malo, que no debe hacerse; si en todo caso, como suele suceder, hace la travesura o toma las cosas sin permiso, el Superyó responderá a esta acción castigándolo con un sentimiento de culpa que lo perseguirá mentalmente por sus acciones, esto muchas veces viene acompañado del arrepentimiento; en todo caso nosotros como padres no debemos responder con severo castigo, recordemos que la niñez es una etapa de aprendizaje, y más bien el arrepentimiento deberá ser motivado y ensalzado como algo bueno.

Como un medio empleado para negociar entre los impulsos y la amenaza de castigo, se desarrollo la figura del Yo, la cual fue propuesta por Freud e implica que este se desarrolla en el niño como una especie de intermediario o administrador de sus impulsos emocionales. El Yo se convertiría en la voz de la razón de un niño en desarrollo, una fuerza de adaptación, típica de los humanos, que le permitiría obtener lo que él quisiera en una forma socialmente adecuada que no ofendería al mundo exterior ni a su mundo interior de normas y sanciones (Superyó). Freud creía que cuanto más un niño pudiera tener conciencia de sus diversas opciones y ponderarlas, tanto más probabilidad tendría de tener éxito en sus metas a través del empleo de “acuerdos negociados”, con ello se desarrollará en él un sentimiento de moralidad afianzado y una capacidad de raciocinio superior.

Pero nosotros como padres que debemos hacer, la idea como dijismos no es castigarlos sin sentido, sino desarrollar mecanismos de control, estos mecanismos en relación a un niño pequeño se relacionan por lo general con el retraso de la gratificación; hay que tomar en cuenta que tanto los bebes como los niños pequeños requieren por sus acciones positivas un incentivo, eso es normal en la raza humana, inclusive se presenta en la etapa adulta, los incentivos son medios motivatorios que refuerzan el sentido de “dar y recibir”; sin embargo en el caso de los bebes y niños pequeños puede ser empleado como medio para dominar sus pasiones inconscientes, son mecanismo que permiten controlar el Yo; la idea es tratar de que estos sean orientados a crear una conciencia hacia los demás.

La teoría de Freud, ha servido se sustento a la determinación de líneas del desarrollo infantil que son descritas como etapas por él: la primera de ellas o “etapa oral”, indica que la primera zona de placer se ubica en la cavidad oral, porque todo lo indispensable que el bebe o niño necesitan se recibe a través de la boca, ejemplos de ello son el alimento, que en el caso de los bebes viene asociado a las relaciones afectivas que se establecen entre el niño(a) y la madre a través de la lactancia. La segunda línea de desarrollo esta relacionada con la “etapa anal”, vinculada al control de esfínteres; a través de su manejo y control los niños y niñas establecen una relación de premio o castigo hacia sus padres.

Por su parte la tercera etapa, denominada “etapa genital”, se desarrolla entre los tres o cuatro años, donde el interés del niño (a) se centra en la atracción que siente ante las diferencias anatómicas entre hombres y mujeres, su curiosidad se basa en saber de donde vienen los niños y aprender sobre el acto sexual adulto; a todo esto Freud, haciendo alusión a la mitología griega, dio el nombre de “complejo de Edipo”, relacionado con los niños y “complejo de Electra”, relacionado con las niñas. El primero de ellos consiste en que el niño/niña prodigan amor y afecto con matiz sexual a su madre o a su padre, en el caso del niño “compite” con su padre, o la madre en el caso de la niña. Inconscientemente, el niño desea ocupar el lugar de su padre, y la niña la de su madre, pero ambos son conscientes de que los padres representan la autoridad y el mandato. Así, se encuentran enfrentados entre el afecto y la hostilidad que sienten por su padre o su madre, dos sentimientos contradictorios y opuestos, que pueden despertar culpa y odio y que deben ser manejados por nosotros con prudencia. Así en esta etapa los niños se dan cuenta de la ausencia del pene en las niñas, como no encuentran una explicación lógica, se preguntan qué les pudo haber pasado, asociando el no poseer pene a la castración de parte de papá, al haber descubierto éste, los sentimientos de la niña por mamá. El curso normal de desarrollo psicosexual en un niño, sería en todo caso reprimir su tendencia sexual por mamá, dejando de sentir fastidio por papá y más bien viendo en él un modelo a imitar, para ello nosotros debemos adoptar una actitud positiva y de comprensión con el niño, en este etapa es importante el efecto, los juegos tienen un papel preponderante.

>Pero, ¿Qué pasa con la niña? La secuencia de resolución del complejo de Electra es similar a la del niño, la niña reprime sus sentimientos por papá y se identifica con su mamá. Freud fue específico en relación con la envidia del pene en las niñas, esta tendría relación con la fantasía por parte de la niña de llegar a tener un pene y ser hombre. Para Freud, el deseo de maternidad no sería otra cosa que la realización a través del nacimiento del hijo (hombre) en la posibilidad de poseer el ansiado pene.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...