Ser padres en la edad madura

La esperanza de vida cada vez se alarga más, por eso viene siendo común que la edad para decidir empezar a tener hijos se vaya retrasando. Pero hay quien rechaza la posibilidad de ser padre a la edad madura porque piensa que no será justo para el niño. Cada familia tiene sus particularidades y nadie es perfecto, lo más importante es el amor y el cariño.

Jugar en el parque, cada vez más difícil para los padres maduros

Cuando se habla de la paternidad o la maternidad a una edad avanzada, normalmente se suele hacer alusión a las técnicas de reproducción asistida. Evidentemente, cuanto más avanza la edad de la mujer, menos probabilidades tiene de quedarse embarazada y es ahí cuando entran en juego la fecundación in vitro o la inseminación artificial, dependiendo de las dificultades de cada una. Sin embargo, y pese a que la biología no acompañe, son muchas las parejas o las mujeres solteras que se enfrentan a un nuevo hijo en la edad madura por decisión propia, o por decisión del destino. En este post no queremos hablarte de las técnicas de reproducción asistida, informaciones que ya puedes encontrar en este blog, sino de las dudas que surgen cuando un bebé llega a una pareja ya madura.

La esperanza de vida cada vez se alarga más, por eso viene siendo común que la edad para decidir empezar a tener hijos se vaya retrasando. Las características sociales del mundo en el que vivimos tampoco ayudan mucho a que las parejas jóvenes se decidan a formar una familia. Ahora pasamos más tiempo estudiando, se retrasa la edad en la que empezamos a trabajar, los empleos precarios nos hacen un flaco favor, los problemas económicos de la actual crisis echan para atrás a mucha gente… En definitiva, el futuro pasa por unos padres un tanto más mayores que los de antaño.

Hay quien rechaza la posibilidad de ser padre a la edad madura porque piensa que no será justo para el niño. Conforme vamos avanzando en edad, nuestras capacidades físicas van menguando y puede que ya no podamos soportar jornadas maratonianas en el parque o partidos de fútbol. Montar a caballito a las espaldas de papá o mamá no es posible si éstos son demasiado mayores. También es cierto que la perspectiva de ser ancianos cuando nuestro hijo alcance la adolescencia, o no poder conocer a los nietos, es algo que a muchos les pesa.

Lo más importante es el amor y el cariño

No obstante, cada familia tiene sus particularidades y nadie es perfecto. Un hijo quiere a sus padres como son y suele adaptarse a las circunstancias personales de su hogar si se siente querido y protegido. Los padres y madres maduros se encuentran en una etapa de su vida mucho más serena, sin las preocupaciones o los agobios de cuando eran jóvenes. Normalmente suelen tener la parte económica cubierta y mucha más experiencia en la vida para enfrentarse a las dificultades. Sí, la experiencia, en estos casos, suele ser un grado.

Además de estar más curtidos, tienen la algo que los jóvenes nunca tendremos: una vista en perspectiva de su propia vida. Por lo que aprender de los errores cometidos es mucho más fácil.

Juegos en el parque por Christian Javan en Flickr

Familia por eliazar en Flickr


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