Sarampión

Sarampión

El sarampión es una enfermedad muy contagiosa causada por un virus que se difunde por todo el cuerpo. Afecta principalmente a la piel y al tracto respiratorio y su período de incubación es de 10 a 14 días.

Los síntomas típicos durante los primero días son que el niño está muy mal, con temperatura elevada, nariz que destila, ojos llorosos y encarnados, tos seca y quizá diarrea. Hacia el tercer día la fiebre desciende y aparecen dentro de la boca unos puntitos blancos semejantes a granos de sal.

El cuarto y quinto día vuelve a subir la temperatura y se declara la erupción característica del sarampión. Se inicia en la frente y por detrás de las orejas como puntitos ligeramente en relieve de unos 2 o 3 mm, rojos y de feo aspecto, que se difunden gradualmente por el resto de la cabeza y el cuerpo aunque por lo común evitan las extremidades. A medida que se extienden los puntos se hacen mayores y se unen, comenzando a desaparecer sobre el sexto día y terminando con todos los síntomas del sarampión sobre la semana.

En algunos niños con sarampión otro síntoma suele ser dolores de cabeza y que quizá se muestren aletargados. En casos raros dicen que les duelen los ojos por la luz, lo cual no tendría por qué preocupar pero es recomendable consultarlo con el médico. Debido al programa de vacunación el sarampión es menos común que antes.

Como el sarampión es una infección vírica el médico probablemente no prescribirá antibióticos que no son eficaces contra los virus, en casi todos los niños el sarampión desaparece al cabo de diez días y el único efecto secundario es la inmunización para siempre. Como es tan contagioso tiene poco éxito tratar de evitar que otros miembros de la familia puedan tenerlo al contrario que la rubéola. Lo principal es cuidar de los niños enfermos con mucha paciencia ya que es una enfermedad muy molesta.

Foto| Michael Headrick Photography

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