Ropa infantil tóxica

Un nuevo informe de Greenpeace pone de manifiesto que muchas marcas de ropa utilizan productos químicos que son perjudiciales para la salud, el resultado es que se comercializa ropa infantil tóxica, pero también ropa para adultos.

Prendas de vestir contaminadas

No es la primera vez que la organización ecologísta Greenpeace alerta sobre la fabricación de ropa infantil tóxica, es decir, prendas de vestir que integran en su composición determinados productos químicos que resultan nocivos y peligrosos para la salud de los niños. En el año 2012 la organización realizó un análisis de ropa perteneciente a marcas de moda para realizar el oportuno análisis, entre las sustancias que se detectaron se destacan elementos como el etoxilato de nonilfenol, sustancia que suele utilizarse en la fabricación de productos de limpieza, y que una vez absorbido a través de la piel puede alterar los mecanismos endocrinos.

El caso es que cada cierto tiempo se realizan nuevos análisis y por norma general se detectan algunos problemas, lo más sorprendente es que son marcas de prestigio que en teoría deberían cumplir escrupulosamente la legislación, además, parece que estas prendas logran pasar a través de los controles actuales para determinar que son productos seguros. En el nuevo informe realizado, se han analizado 82 prendas de todo tipo pertenecientes a marcas como Adidas, Disney, American Apparel, Burberry, C&A, Nike, GAP, H&M, Li-Ning, Primark, Uniqlo y Puma, estas prendas se adquirieron en tiendas de 25 países diferentes. De nuevo el análisis determina que algunas de las prendas de vestir infantiles son tóxicas, contenían químicos que podían alterar el equilibrio hormonal.

No importa si una marca es poco conocida o internacional, si es económica o lujosa, las prendas con componentes tóxicos era común. Greenpeace explica que se trata de un problema que abarca a toda la industria textil. En este caso se determinó que hasta el 61% de las prendas contenían nolilfenol, es decir, la misma sustancia que se detectaba en el año 2012. Al problema antes mencionado hay que añadir que también puede provocar un edema pulmonar, problemas en los ojos, en el tracto respiratorio o en la piel, no es biodegradable y resulta muy tóxico para los peces y los organismos acuáticos. Por otro lado, en un 94% de las prendas se detectaron ftalatos, sustancia de la que hemos hablado en otras ocasiones destacando que puede resultar especialmente peligrosa para los fetos y recién nacidos.

Este tipo de estudios no hace más que poner en valor las prendas de vestir ecológicas, las únicas que pueden certificar la ausencia de todo tipo de productos habituales en las prendas industriales. Hasta la ropa resulta peligrosa y puede afectar a la salud, el problema es que no existen estudios científicos concretos y profundos, al menos así lo aseguran los responsables de Greenpeace, quizá sería cuestión de trasladar los estudios a la Unión Europea para que los validara, determinando que se han seguido los protocolos científicos y posteriormente realizar la comprobación oportuna.

Las prendas de vestir se adquirieron entre el mes de mayo y junio del año pasado en tiendas de México, Italia, Japón, Polonia, Suiza, Rusia, Suecia, Turquía, Argentina, Colombia, Estados Unidos y España, entre otros países. No nos sorprende nada saber que la tercera parte de las prendas peligrosas se habían producido en China, es la tónica habitual en casi todo lo que se fabrica en el país asiático. Greenpeace cree que hay que atajar el problema en su origen, China lleva años asegurando que endurece la legislación para evitar este tipo de problemas, sin embargo, cada año es noticia por lo mismo y además el problema siempre va a más, afecta a todo el mundo, por ello los Gobiernos deberían tomar cartas en el asunto y endurecer tanto los controles como las sanciones.

Lo más gracioso es que las marcas no incurren en ninguna ilegalidad, ya que la mayoría de controles se establecen en el proceso manufacturero, sin embargo, incumplen sus políticas internas. A las marcas les resulta más económico producir la ropa en terceros países, lo mismo ocurre con los juguetes y otros productos, en nuestra opinión son directamente responsables y deben ser quienes validen la calidad del producto, la inocuidad y la seguridad. Visto que este problema se repite año tras año, no entendemos que no se haya empezado a trabajar para crear una reglamentación que vele por los derechos y la salud de los consumidores, hay que plasmar en una legislación la obligación de las marcas para que se acabe ese vacío legal y esa falta de reglamentación medioambiental. Por otro lado, también hay que obligar a los terceros países productores a respetar las leyes occidentales y preparar una serie de sanciones en el caso de que las incumplan.

La presión de Greenpeace y otras organizaciones ambientalistas han conseguido que algunas marcas trabajen para que sus prendas no contengan ningún elemento tóxico, pero ¿qué pasa con la Unión Europea?, ¿qué medidas ha adoptado?

El artículo de El Periódico nos informa de este nuevo análisis, pero podéis conocer más detalles a través de este informe (Pdf) de Greenpeace. También os recomendamos acceder a este artículo de la organización titulado ‘Una pequeña historia sobre los monstruos que habitan en tu armario‘, sin duda, os va a sorprender toda la información vertida.

Foto | Jseatle

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