Riesgos de los selfies en la infancia

Los selfies o auto-fotos están de moda entre grandes y pequeños, un uso moderado no encierra problemas, pero un abuso puede suponer riesgos. No hablamos de los lugares peligrosos donde se puede hacer un selfie, sino de cómo un abuso tanto a hacerse un selfie como a verlos continuamente, puede afectar a los niños causándoles problemas como la falta de autoconfianza o autoestima.

Auto-fotos

Puede parecer absurdo que un selfie suponga un riesgo para los niños o adolescentes, pero el problema no es la fotografía, sino el lugar donde se realiza. A través de los medios de comunicación hemos podido conocer algún caso en el que un adolescente quería hacerse un selfie original, único y capaz de sorprender a quienes lo vieran, y se han lamentado muertes por hacerse la foto al borde de un acantilado, sobre una escultura colocada a gran altura, o en lo alto de un rascacielos. Algunos ejemplos los podemos conocer en este artículo del año pasado publicado en el periódico digital El País.

Como se explica en el mencionado artículo, la mayor parte de las muertes se producen por hacer un selfie en las alturas, la pérdida de equilibrio y la consiguiente caída es lo más habitual. Los datos sobre este tipo de muertes se recogen a partir de los 14 años y el porcentaje se incrementa dependiendo del tramo de edad, siendo el más destacado el comprendido entre los 20 y 22 años. Pero los riesgos de los selfies en la infancia son otros.

Cuando un niño se hace un selfie o auto foto y la comparte, está revelando muchos detalles de su vida privada, dependiendo de las manos en las que caiga este selfie supone una situación de riesgo. Se revela información de dónde está, de dónde vive, quién acompaña a los niños, etc. Esta información puede terminar utilizándose en el contexto del ciberbullying o ciberacoso un tipo de bullying virtual que puede afectar a los niños más de lo que podamos creer.

Y en el caso de que no se compartan estas auto-fotografías, también pueden suponer un riesgo porque pueden afectar a la autoconfianza, a la autoestima, que los niños sufran narcisismo o adicción al reconocimiento. Todos los niños pasan por un proceso evolutivo en el que se explora y manipula la identidad, hasta que aparecieron los selfies, o mejor dicho, hasta que los niños empezaron a hacerse autofotos, este proceso se realizaba delante del espejo, cambios de ropa, peinado, mostrar expresiones faciales, etc., pero ahora, poco a poco se introduce el selfie y desempeña ese papel del espejo.

Aquí explican que construir esta articulación de la propia identidad a través de los selfies, provoca que el grupo de retroalimentación que nos refleja como aparecemos, se incremente de forma exponencial, lo que deriva en el aumento de la incertidumbre sobre cómo son percibidos y valorados por los demás. También es un problema que estas auto-fotos se utilicen como un sistema de comparación, una exposición continua y diaria a las fotografías idealizadas de los demás, tiene un efecto en la mente, dejando en los niños una impresión más duradera que en los adultos.

Una exposición continua a fotografías que muestran lugares perfectos, cuerpos perfectos, amigos perfectos, etc., puede causar un sentimiento de inadecuación, es decir, autoconcepto bajo, falta de seguridad en sí mismos, preocupación acerca de la adecuación mental, sentimientos de impotencia y una posición insegura… los niños pueden sentirse como extraños, ridículos y llegar a tener dificultades para relacionarse con los demás. Como padres, debemos vigilar este tipo de conductas, sobre todo si son persistentes, ya que pueden delatar algún tipo de problema psicológico, por lo que quizá acudir a un especialista no sería una mala idea.

Foto | Ellen De Vos

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