Repercusiones de la Ley Antitabaco en los niños

Una parte de la población por fin se va a ver beneficiada de la nueva Ley Antitabaco y son los niños. En este artículo te explicamos por qué es tan malo exponer a nuestros hijos al humo del tabaco, tanto antes de nacer como después.

Que fumar es malo para la salud lo sabemos todos. Entonces ¿por qué tanto ruido con la nueva ley antitabaco? ¿Por qué tanta crispación? Parece fácil contestar a esto, pero realmente no lo es. Lo cierto es que existe una parte de la población que por fin se va a ver beneficiada de esta  nueva medida: los niños. Como ellos son demasiado pequeños para quejarse, protestar o dar su opinión, seremos los adultos los que hablemos.

¿Cómo se ven perjudicados por el tabaco los niños, los fumadores pasivos por excelencia? En primer lugar, si se fuma durante el embarazo, exponemos a nuestros hijos no natos a daños irreparables y otros problemas que comportan un riesgo para su salud. ¿Cuáles son estos riesgos? Por un lado, se incrementa el riesgo de muerte súbita. Además, los bebés de mamás fumadoras pueden presentar problemas de peso al nacer y problemas en el desarrollo pulmonar. Otro de los problemas  es que los niños pueden presentar enfermedades relacionadas con las vías respiratorias durante toda su infancia. Por último, y según un estudio realizado por dos hospitales en España, se sabe que podemos exponer a futuras generaciones a problemas graves de salud.

El humo y los niños no deben mezclarse.

Pero, ¿y los niños ya nacidos? ¿Cómo les afecta a ellos el humo del tabaco? Sobre los niños que están expuestos al humo del tabaco deberíamos saber que respiran más toxinas por unidad de peso corporal que los mayores y esas  toxinas se mantienen mucho más tiempo en su cuerpecito, ya que su organismo está menos capacitado para deshacerse de ellas. Por esto es importante que los lugares donde ellos están más tiempo los mantengamos limpios de humo. Por ejemplo, la casa y el coche son por excelencia los lugares de más exposición para  niños fumadores pasivos. Hay que recordar que el humo del tabaco inhalado contiene más de 4000 químicos y más de 60 sustancias cancerígenas.

Creo  que estos son motivos más que suficientes para que protejamos con suma insistencia a los pequeños, ya que ellos son incapaces de reaccionar ante esta agresión pasiva.

Cómo podéis observar, no se trata de un problema de intolerancia a los malos olores, ni de si molesta el humo o no. Se trata de un problema grave de salud que afecta sobre todo a los más pequeños, por ser los más desprotegidos, incluso de los propios padres fumadores, incapaces de reaccionar y de no fumar delante de ellos.

Foto por palm Z en Flickr

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