Reeducar el paladar de los niños para reducir el consumo de azúcar

Es posible, poco a poco y con paciencia, reeducar el paladar de los niños para que dejen de consumir productos con un alto contenido en azúcar, grasas y sal. En este sentido, los padres tienen un papel importante para lograr que esta estrategia tenga éxito, no sólo a la hora de reducir y sustituir alimentos, también dando ejemplo.

Reducir el consumo de azúcar en los niños

Muchos niños están acostumbrados al sabor de productos alimentarios cargados de grasas insanas, azúcares y sal, como sabemos, reducir el consumo de estos ingredientes es fundamental para evitar distintas enfermedades y problemas de salud, y poder disfrutar de una vida mas saludable. Hablando del azúcar, es necesario reducir su ingesta y a ser posible evitar sustitutos como los edulcorantes, la idea es acostumbrar al paladar a sabores menos dulces, eso favorecerá la percepción de este sabor y valorar los productos que contienen azúcares naturales, por ejemplo las frutas.

Algunos niños tienen el umbral del dulzor muy elevado, de modo que si prueban algo que no tiene azúcares añadidos, encuentran que le falta azúcar, que es algo soso, etc. Por ese motivo, es interesante reeducar el paladar de los niños, ya que al final apreciarán el verdadero sabor dulce sin necesidad de los azúcares añadidos. Con ello se reduce el riesgo de sufrir sobrepeso y obesidad, diabetes y otras enfermedades metabólicas asociadas al consumo excesivo de azúcar.

La estrategia para seguir es bastante simple, ir reduciendo gradualmente el consumo de azúcar en casa, el que se añade a los yogures, la leche con cereales, etc., evitar alimentos con un elevado contenido en azúcares añadidos e ir buscando aquellos productos con menos contenido en estos azúcares. Como apunte, hay que decir que los padres tenemos parte de culpa de la pasión que los niños tienen por el sabor dulce, pues entre otras cosas, ofrecemos los yogures añadiendo azúcar, cuando se podrían haber ofrecido al natural, hemos acostumbrado el paladar de los niños a los productos dulces aumentando su deseo de consumirlos.

En un yogur u otras preparaciones se puede introducir fruta fresca o desecada a fin de aportarle un toque dulce, con ello se reduce la ingesta de azúcar y además se favorece el consumo de fruta. Claro, que es posible que un niño no quiera que se mezcle la fruta y el yogur, en este caso es posible ir reduciendo gradualmente el azúcar que se utiliza para consumirlo, poco a poco se logrará que prácticamente no sea necesario endulzarlo.

Como decíamos, es necesario reducir el consumo de productos de bollería industrial, chocolatinas, zumos, etc., que se suelen consumir en el desayuno o en la merienda, e ir sustituyéndolos por otros más saludables. Por ejemplo, si se ha de elegir un chocolate, es preferible que sea negro, con un mínimo del 70% de cacao, este producto contiene menos azúcares que el chocolate con leche y además es más saludable por tener menos azúcar y por su contenido en flavonoides. No hay que realizar cambios drásticos, ya que estos alimentan aún más el deseo de los niños de consumir estos productos, los cambios graduales son siempre la mejor estrategia para seguir.

Combinar productos que no son del agrado de los niños con otros que sí lo son, por ejemplo, si se habla de frutas, se pueden preparar unas brochetas con un poco de chocolate negro fundido, será mucho más fácil que los niños acepten la fruta. Tras consumir las brochetas en varias ocasiones, se habrá logrado que despierten su gusto por este tentempié, logrando alejarles un poco más del azúcar.

En días especiales no se debería hacer excepciones y permitir que se consumieran productos ricos en azúcares, ya que el trabajo de reeducación del paladar se podría truncar. Para un cumpleaños, una fiesta, etc., se pueden preparar alimentos más saludables, por ejemplo, unas crepes caseras con un poco de fruta, chocolate negro y frutos secos, helados caseros preparados con frutas, etc. Todo esto esta muy bien, pero como dicen aquí, es necesario que los padres prediquen con el ejemplo y dejen de consumir productos con azúcares añadidos.

No es necesario llegar a esta reeducación del paladar, si desde que los niños son bien pequeñitos, se les proporcionan alimentos saludables, con ello no sólo se reduce el riesgo de sobrepeso y obesidad, se logra que el organismo reciba los nutrientes necesarios para un correcto desarrollo.

Foto | Alexander Lyubavin

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