¿Qué significa educar?

Para educar a los hijos es esencial que los padres pasen tiempo con ellos. De esta manera los hijos aprenderán valores del ejemplo de sus propios padres y los padres les estarán enseñando de primera mano el mundo que les rodea.

Para educar a los hijos es esencial que los padres pasen tiempo con ellos.

Podríamos definir la educación como el acto de enseñar una serie de valores, de transmitir unas formas de comportamiento dentro y fuera de la familia y, en definitiva, desde el punto de vista de los padres, el acto de formar a los hijos para que aprendan pautas de comportamiento y socialización que les permitan integrarse en su entorno. La educación es un proceso lento de aprendizaje y los padres deben enseñar a sus hijos todas aquellas normas de conducta de la sociedad y valores necesarios para que los hijos aprendan cómo deben actuar en cada momento. En definitiva, los padres deben enseñar a sus hijos a vivir el mundo que les rodea.

Aunque la tarea de educar no es nada fácil y conlleva una paciencia infinita, hay algo que los padres pueden hacer y que forma parte de esa tarea de educar, y es pasar todo el tiempo posible con sus hijos. Es decir, uno de los regalos que los padres pueden hacer a sus hijos es dedicarles todo el tiempo posible para enseñarles el mundo que les rodea y compartir con ellos cada una de las sensaciones nuevas que les va tocando vivir. Sin embargo, hay algunos valores que cuestan un poco más que otros de enseñar, como es el caso de la obediencia.

Desde mi punto de vista, la obediencia podría ser uno de los valores más difíciles de enseñar por parte de los padres, o de aprender por parte de los niños. Se tiene que tener en cuenta que los niños son como esponjas, captan y copian las actitudes de los padres, por lo que los padres, con su ejemplo, están enseñando a los hijos muchos valores. En el caso de la obediencia cabe decir que cuando los niños aprenden a obedecer también están aprendiendo a ser libres, ya que en el momento que saben lo que tienen que hacer y lo hacen están aceptando la responsabilidad que conlleva acatar una orden.

Para enseñar a los hijos a obedecer hay que darles consignas claras. Por ejemplo, los niños necesitan saber qué se espera de ellos (órdenes concretas), también necesitan saber que si hacen lo que se les pide los padres o profesores estarán muy contentos (les proporciona sensación de satisfacción), necesitan unas rutinas o reglas que sepan que deben acatar, necesitan ver el ejemplo en sus propios padres, deben saber que con la desobediencia no llegarán a ninguna parte, que no se saldrán con la suya, etc. y todo eso se consigue con perseverancia y dedicación.

En definitiva, tanto en la obediencia como en muchos otros aspectos, los niños necesitan tiempo de los padres para recibir una educación que les permita crecer como personas y aprender de las pequeñas experiencias de la vida en familia. 

Imagen | Antonio Machado

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