¿Qué es mejor para el bebé: piscina o playa?

Decidir si es mejor playa o piscina no depende tanto del niño sino más bien de los padres. Ellos se lo pasarán bien en playa o piscina, pero cada una tienes sus pros y sus contras. No obstante no es recomendable llevar a un bebé de menos de seis meses a ninguno de los dos lados. Hay que tener en cuenta, la hora, la higiene y sobre todo el calor.

Es evidente que si a nosotros los padres no nos gusta mucho la playa, no iremos con frecuencia. Además, dependerá de lo cerca o lejos que esté del alojamiento familiar o de dónde escojamos pasar las vacaciones. No obstante, y aunque haya opiniones para todos los gustos, a un bebé de menos de 6 meses no se le debe exponer ni al sol, ni a cambios bruscos de temperatura, ni a aguas con cloro u otros productos químicos, ni playas con el agua sucia o fría.

Jugando en la arena pasan un rato muy entretenido.

Mi consejo es que a un bebé de menos de seis meses es mejor no llevarlo ni a playas ni a piscinas. Primero porque hace mucho calor en verano (le puede dar un golpe de calor) y el sol es demasiado fuerte y es difícil escapar de los rayos solares, aunque estés a la sombra. Segundo por la higiene (no todos se duchan antes de entrar a la piscina), tercero por los productos químicos, como el cloro, muy perjudiciales para la piel del bebé y cuarto por suciedad de las playas.

Así que si tienes la suerte de vivir en uno de esos parajes donde el agua de la playa es cristalina, limpia y cálida, al tener yodo el agua puede ser un baño agradable y hasta bueno para la piel del bebé, al fin y al cabo, los bebés no están reñidos con el agua, el problema viene cuando está sucia, fría y hace demasiado calor. Eso sí, si lo llevas tanto a piscina como a la playa, que sea fuera de las horas de sol prohibitivas, que van desde las 12 horas hasta las 16:30 como mínimo. Lo mejor es empezar a llevarlos a partir de los seis meses.

Entonces, que es mejor ¿playa con bebé o piscina? O debería preguntar, que es más cómodo ¿playa o piscina? Porque lo que está claro es que en la playa el bebé se lo va a pasar muy bien: un baño con las olas en brazos de mamá y papá, gatear, jugar con la pala y el cubo, llenarse de arena, etc. Los niños disfrutan mucho de la playa. Aunque tiene sus inconvenientes claro: solo podemos ir con un bebé fuera de las  horas punta, debemos tener cuidado de donde los ponemos (que no haya suciedades por la arena), que no haya medusas, y sobre todo, mucha protección solar, aunque no estemos en las horas de más sol.

Si a los papás no nos gusta la playa, entonces la piscina, donde los bebés también se lo pasan bien, pero es diferente. Lo meteremos en el agua y se refrescará, pero se cansará o se aburrirá, además para los padres es cansado tenerlo en brazos todo el rato, con lo que acabará sentado en el carrito en más de una ocasión para que no se nos escape gateando hasta la piscina. Con lo cual la sensación de libertad de movimiento es diferente, en la playa lo puedes dejar gatear, se puede mover por la arena, en la piscina, la superficie es más dura. Para un bebé la percepción de “divertido”, puede ser muy distinta si está en la playa o en la piscina.

Foto por Michael Bentley en Flickr

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