Qué es la uveítis no infecciosa en la infancia

Los expertos recomiendan que los niños sean sometidos a revisiones periódicas de los ojos a fin de detectar de forma precoz la uveítis no infecciosa, enfermedad intraocular inflamatoria y asintomática que puede ser responsable de hasta el 15% de las pérdidas visuales totales si no se trata a tiempo.

Enfermedades oculares en los nios

La uveítis no infecciosa es una enfermedad intraocular inflamatoria que afecta a los ojos y que se caracteriza por provocar una inflamación en la capa media del ojo denominada úvea, zona situada entre la esclerótica y la retina. Sus causas son muy variadas, puede producirse por una toxina, un traumatismo ocular, una enfermedad sistémica, etc., pero lo cierto es que en muchos casos su etiología es desconocida.

Según los expertos, la uveítis puede ser responsable de hasta el 15% de las pérdidas visuales totales si no se tratan a tiempo, de ahí que se apunte la importancia de que se realice un diagnóstico y tratamiento precoz de la enfermedad. La uveítis no infecciosa en la infancia se presenta como una enfermedad asintomática, es decir, que sólo se detectan en el momento en el que empiezan a provocar complicaciones, algo contraproducente, ya que en ocasiones son complicaciones irreversibles.

Los expertos creen que aunque existen muchas causas que provocan uveítis, es muy probable que las principales sean de origen autoinmune e infeccioso, y dado que no se diagnostica hasta que empiezan a aparecer las complicaciones, es muy importante que se realicen revisiones periódicas de la salud ocular, ya que de este modo se puede detectar y tratar para controlar la enfermedad. Se calcula que la uveítis afecta a unas 52 personas por cada 100.000 en los países desarrollados, siendo la tercera causa de ceguera, por lo que merece la pena realizar revisiones periódicas en beneficio de la salud ocular de los niños.

Dada que la enfermedad tiene varias causas, a la hora de llevar a cabo un diagnóstico y tratamiento, reumatólogos y oftalmólogos trabajan conjuntamente para determinar las características especiales de los cuadros de inflamación ocular y recomendar el tratamiento más adecuado. En el caso de los niños con factores de riesgo de uveítis no infecciosa, realizar revisiones periódicas y programas de cribado son cuestiones esenciales.

Dependiendo de la edad de inicio de esta enfermedad, su tiempo de evolución, el tipo de afección y determinados factores serológicos como la existencia de anticuerpos antinucleares, se procede a establecer la periodicidad de las evaluaciones oftalmológicas para su detección precoz. Los médicos explican que las niñas menores de seis años que padecen Artritis Idiopática Juvenil, inflamación de la membrana sinovial que recubre las articulaciones, y que además tienen anticuerpos antinucleares positivos, son el grupo de mayor riesgo de sufrir uveítis. En este caso se deben realizar revisiones cada tres meses, aunque no se sufran síntomas, ya que pueden aparecer en cualquier momento.

Reumatólogos y oftalmólogos tienen como objetivo detener la inflamación y evitar las secuelas, a esto hay que sumar el seguimiento y vigilancia ante la aparición de los posibles efectos secundarios debido a los distintos tratamientos. Como ya hemos comentado en muchas ocasiones en Pequelia, es importante que se lleve a los niños a revisiones oculares periódicas, del mismo modo que se lleva a los niños a realizar revisiones pediátricas, no hay que esperar a que aparezca un problema para controlar la situación de la salud ocular.

Os recomendamos leer el artículo en la página de Diario Médico para conocer más detalles de la enfermedad y de cómo deben actuar los padres para prevenir sus consecuencias.

Foto | Lara Danielle

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