Qué es la ginecomastia puberal

La ginecomastia puberal es el crecimiento del tejido mamario que pueden sufrir los niños cuando entran en la pubertad o adolescencia temprana. En la mayoría de casos, se produce por un desequilibrio hormonal y suele desaparecer al cabo de unos tres años. En otros casos, el crecimiento del tejido mamario es consecuencia de una enfermedad, efectos secundarios de un fármaco, o por tomar esteroides.

Crecimiento de las mamas en los niños

Cuando los niños alcanzan la pubertad o adolescencia temprana a partir de los 10 años, se producen una serie de cambios físicos, en el que se adquiere la capacidad de la reproducción sexual. Durante esta etapa, algo más de un 50% de los niños (generalmente entre los 13 y 14 años) pueden sufrir una ginecomastia puberal, es decir el crecimiento de las glándulas mamarias de forma algo acervada.

En muchos casos se trata de un proceso transitorio y se origina por un posible desequilibrio hormonal entre los estrógenos, responsables de la estimulación del tejido mamario, y los andrógenos, encargados de frenar el crecimiento del tejido mamario. Pero también se puede producir como efecto secundario por una enfermedad o por tomar determinados medicamentos, salvo estos casos comentados, no es motivo de preocupación ya que es un efecto transitorio del mencionado desajuste hormonal.

Este crecimiento del tejido mamario se cataloga en tres grados, el primer grado es el que el crecimiento es muy poco apreciable, en el segundo grado se aprecia claramente el crecimiento del tejido mamario, la piel es elástica y se forma el denominado pliegue submarino en la zona inferior de la mama. En algunos casos, es necesaria la intervención quirúrgica, sobre todo si el tejido adiposo es excesivo, esto es algo que determinará el pediatra. El tercer grado es el más grave, los senos masculinos son desproporcionadamente grandes, destacando además la areola y el pezón.

No hay que confundir la ginecomastia puberal, con el exceso de grasa que puede tener un niño en la zona pectoral por sufrir sobrepeso u obesidad, además se puede apreciar claramente la diferencia entre este exceso de grasa y la ginecomastia, ya que la consistencia del tejido mamario es más blanda y no tiene una clara delimitación como ocurre con la ginecomastia puberal. El diagnóstico es bastante sencillo, el especialista mira y palpa el seno, también consulta el historial y pregunta sobre los medicamentos que ha podido tomar el niño, para determinar si es consecuencia de los cambios que se producen en la pubertad o si son efectos secundarios de fármacos para tratar enfermedades renales, de la tiroides, etc., u otras sustancias que podrían contener esteroides.

La prevención pasa por evitar tomar sustancias hormonales, consumir drogas u otras sustancias que provoquen la alteración hormonal, pero igualmente puede aparecer como parte del proceso de la pubertad. Evidentemente, los niños que sufren este problema se preocupan, en la mayoría de casos el pediatra les explica que se trata de algo transitorio y que este crecimiento desaparecerá por si solo al cabo de unos años y a medida que se complete su desarrollo.

Dado que es un proceso que forma parte del desarrollo de muchos adolescentes, no existe ningún tratamiento, ni siquiera realizando ejercicio físico (aunque resulta beneficioso), ya que se puede deducir que con ello se reducirán las mamas y no tiene nada que ver con los músculos pectorales. Si pasados los tres años el problema no desaparece o en el caso de sufrir una ginecomastia de grado tres, es posible que se plantee realizar cirugía.

Como siempre, lo mejor es acudir al pediatra cuando se aprecien este tipo de cambios, es la persona indicada para determinar la causa y dar tranquilidad a los niños.

Foto | limeabeans

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