¿Qué es la discalculia y qué se esconde detrás de ella?

La discapacidad matemática afecta acciones sencillas, memorizar una dirección o número de teléfono, interpretar la hora del reloj o llevar la puntuación de un juego

Discalculia y sus efectos

La dificultad que presentan algunos niños para resolver ecuaciones matemáticas básicas no obedece siempre a la falta de atención, podría tratarse de discalculia. La discalculia es un trastorno de aprendizaje matemático, no identificable en pruebas médicas específicas, pero con síntomas que se manifiestan desde temprana edad. Se hace más evidente cerca de la adolescencia.

La observación de los padres y el acompañamiento de educadores y médicos es fundamental. Con la debida información, los especialistas aportan estrategias de enseñanza-aprendizaje que se adaptan a las necesidades del niño. Por lo general, la discalculia está relacionada a otras discapacidades visuales o auditivas, que sí pueden ser diagnosticadas previa evaluación clínica.

Síntomas de la discalculia

La discapacidad en el aprendizaje de las matemáticas se expresa en la dificultad para reconocer los símbolos y reglas del sistema de numeración. La discalculia afecta no solo el aprendizaje de las matemáticas en clase. También el desarrollo de acciones cotidianas fuera de la escuela.

Los niños más pequeños -de 4 y 5 años- manifiestan no entender los números. Pueden decirlos, pero sin orden lógico y sin reconocer cuál es mayor o menor. Son incapaces de hacer una serie completa. Los de más edad continúan siendo deficientes en la tarea de contar, inclusive con los dedos, al hacer cuentas regresivas o cálculos aproximados.

Escribir los números dictados, memorizar las tablas (en especial la de multiplicar), y resolver ecuaciones matemáticas sencillas es complicado para alguien con discalculia. No se trata de falta de atención o de memoria. De hecho, pueden dedicarse horas al estudio de los números, pero se evidencia una discapacidad para realizar el cálculo mental. Los números están “distribuidos” en el cerebro sin discriminación alguna.

A medida que el niño crece, entre los 6 y 13 años, los síntomas de la discalculia se hacen más evidentes. Además de frenar las ecuaciones matemáticas básicas, dificulta llevar la puntuación de un juego, interpretar la hora del reloj, gráficas o tablas. Al niño con el trastorno le cuesta memorizar direcciones y números de teléfonos, leer fracciones, seguir medidas.

Tratamiento de la discalculia

Una vez identificado el trastorno debe acudirse a los especialistas. La discalculia-como otras dificultades del aprendizaje-no desaparece pero si es controlable. Su tratamiento consiste en la reeducación matemática. El juego y las actividades multisensoriales con intención resultan favorecedoras a la comprensión numérica.

Médicos, neurólogos y psicólogos, orientan el desarrollo de ejercicios y juegos dentro y fuera del aula de clase, prestos a la estimulación cognitiva. Métodos que permiten desarrollar las competencias básicas. Y que requieren de la participación activa de maestros, padres, representantes y otros adultos influyentes.

La discalculia -aunque menos frecuente que la dislexia- afecta a una importante fracción (entre el 6% y 12%) de niños y jóvenes en España. Es importante su detección temprana para corregir las estrategias y métodos de enseñanza de las matemáticas. 

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...