Publicidad de Navidad

Marketing niños

Las campañas de publicidad de Navidad aumentan a medida que se acercan las fechas navideñas, de hecho, la Navidad es una época del año que resulta muy rentable sobre todo para determinados sectores. La Navidad se ha convertido en sinónimo de consumismo otorgando demasiado valor a los regalos y relegando a un segundo plano el verdadero espíritu navideño.

Las compañías publicitarias ya han comenzado a intentar seducir a los consumidores a través de los medios de comunicación, sobre todo a los pequeños consumidores, productos y juguetes se anuncian sin cesar, el frenesí publicitario es cada vez más evidente. Los niños están continuamente tentados, cientos de productos anunciados repetitivamente logran su objetivo, pocos son los niños que no tararean las canciones o los diálogos de los anuncios, es uno de los signos que evidencian el feroz bombardeo que reciben de la publicidad de Navidad.

No hace mucho conocíamos una noticia que mostraba que hasta el 40% de la publicidad que se emite en horario infantil corresponde a alimentos poco saludables, la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) denunciaba esta situación y solicitaba al Gobierno que adoptara las medidas oportunas a fin de reducir todos los focos relacionados con el aumento de la obesidad infantil. Sin duda, es una actitud loable, pero también es necesario tomar medidas con respecto a la repetición continua de otro tipo de anuncios.

La publicidad de Navidad puede terminar condicionando el gusto y las preferencias de los niños y por tanto, las de los padres, muchos acabamos cediendo ante los deseos de los más pequeños, hay que recordar que hemos hablado sobre cómo los niños son piezas fundamentales en el marketing y cómo los publicistas saben que a través de ellos, llegan a nosotros. No es recomendable que los niños puedan influir en las compras que realicemos los padres y menos ahora, con la grave crisis económica en la que nos encontramos.

Es un buen momento para que los niños aprendan qué es el consumismo, sería interesante leer el post Regalos de Navidad, un no es educativo. Pero sin desviarnos del tema, también debemos adaptar medidas que puedan frenar las ilusiones y fantasías que ofrece la publicidad de Navidad, fantasías que distan de la realidad.

Lo peor de todo es lo que ocurre en algunas ocasiones, durante todo un mes el niño ha estado pidiendo continuamente un juguete que ha visto anunciado hasta la saciedad y cuando por fin lo recibe en Navidad o el día de Reyes, en un par de días le dará de lado y posiblemente no vuelva a jugar con él, no era lo que esperaba o simplemente había actuado por un impulso. Los decorados de los juguetes, los complementos, la música y el ambiente recreado desaparece, lo que el pequeño ve es un vacío, quizá nosotros podamos ver un niño falto de fantasía e imaginación.

Los padres hemos realizado un gasto inútil, por eso nuestro consejo es hacer entrar en razón a los niños sin quitarles la ilusión, es una tarea complicada pero necesaria, hay que hacerles ver qué es lo que realmente le van a traer los Reyes Magos o Papa Noel, mostrar aquellas características que no se incluyen con el juguete para no tener que comprar por capricho.

Foto | Ivan Josifovic

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