Proyecto Felicidad

Claves para lograr la felicidad infantil

Proyecto Felicidad es un proyecto en el que varios centros comerciales españoles se han unido para descubrir las claves de la felicidad infantil a través de una serie de talleres para padres, donde un grupo de monitores explicarán a los padres cuáles son las facetas que se deben potenciar en la educación de los niños según su edad. Dichos talleres se basan en los estudios de la Dra. Sonja Lyubomirsky, autora de La Ciencia de la Felicidad y Maria Jesús Álava Reyes, autora de El No también ayuda a crecer, esto nos recuerda el post Regalos de Navidad, un ‘no’ es educativo. El Proyecto Felicidad contempla además el asesoramiento de la psicóloga infantil Silvia Álava, coordinadora del área infantil del Centro de Psicología Álava Reyes.

El denominado “Comando Felicidad” (los monitores que impartirán los talleres) no pretende enseñar a los padres a educar a los niños, sino asesorar y aconsejar sobre aquellos aspectos que contribuyen a que los niños sean más felices. Son aquellas pequeñas cosas y actividades infantiles que para los niños son muy importantes, pero para los padres no tienen trascendencia, detalles que pueden afectar al desarrollo del carácter infantil en un futuro.

Según algunos estudios, un 50% de la felicidad está asociada a los factores genéticos, un 40% a la actividad emocional y un 10% a las circunstancias de la vida, los talleres se centran principalmente en el 40% de actividad emocional. A continuación os transcribimos las ocho claves de la felicidad infantil que barajan los expertos:

1. Ser amable: los niños amables experimentan mayores niveles de satisfacción y energía, se vuelven más cariñosos y agradables y gozan de estabilidad en su ámbito social (colegio fundamentalmente). No en vano, varios estudios han demostrado que en la edad adulta la amabilidad y la inteligencia son los rasgos más relevantes que se tienen en cuenta a la hora de buscar pareja en cualquier cultura.

2. Dar las gracias: los niños que desarrollan su actitud de reconocimiento y gratitud hacia las cosas que poseen entienden lo habitual como un regalo que además, favorece la estabilidad mental y enriquece su crecimiento en el entorno familiar. Cuando se muestra respeto por las cosas que hacen por nosotros, valoramos también lo importantes que somos para el grupo generando un sentimiento de pertenencia y seguridad dentro de la comunidad.

3. Positivismo: los niños educados en una interpretación positiva del mundo son más seguros y creen más en sí mismos. Las personas positivas tienen un mayor control de su mente y las interpretaciones que ésta haga de la realidad son fundamentales para definir la calidad de vida percibida y alcanzar la plena felicidad. En la edad adulta el positivismo ayuda a encontrar oportunidades (a nivel personal y laboral) y enfocar las soluciones de manera más directa. Además, suelen ser personas generosas, persistentes y responsables que se deprimen menos y tienden a ser enormemente apreciadas en sus círculos sociales debido a la empatía y energía que genera esta actitud.

4. No etiquetar: las etiquetas limitan y perjudican el desarrollo de la identidad del niño. “Eres un niño malo” o “vaya niña más llorona” son descripciones que se utilizan cuando los pequeños reiteran sus actitudes y que predisponen al niño a moldear su actitud para encajar en este perfil. La mejor manera de desarrollar la felicidad en la infancia es tratarles como si fuesen lo que deberían ser para convertirles en lo que potencialmente pueden ser: no debemos cometer el error de etiquetarle como si el ser malo fuese algo inherente en el niño y que no se puede cambiar, de esta forma sólo conseguiremos que el niño se habitúe al adjetivo y que lo viva como “yo soy así, y por tanto no lo voy a cambiar”. Podemos establecer como alternativa: “Eres un niño bueno pero te estás portando mal”, focalizando hacia la actividad concreta que hace mal.

5. No dramatizar: cuanto antes comencemos a educar a los niños para que le den a las cosas su justo valor, mejor diferenciarán y aprenderán a distinguir los rasgos realmente importantes de la vida. En ocasiones, se ve como hay padre que dramatiza porque su hijo ha suspendido un examen, cuando hay una recuperación posterior donde puede superarse a sí mismo, y no le damos importancia a conductas que sí se debe extinguir, como pegar a sus hermanos o a otros niños, insultar o faltar al respeto.

6. Logro personal: los niños son un 49% más felices si consiguen sus objetivos por méritos propios. Los psicólogos utilizan el principio de Restricción de Privilegios (ordenador, móvil), para provocar la reacción de normalización por parte del niño “consentido”, que aparece tras reacciones iniciales de rabia del niño y resistencia de los padres ante la eliminación de objetos cotidianos, muchos padres lo verbalizan como “hace mucho tiempo que no veía a mi hijo tan tranquilo.” Desde que son bebés hasta la adolescencia, los niños sufren de manera creciente en los últimos años el “síndrome de niño insaciable”, donde sus actitudes desembocan en problemas de personalidad y conducta, provocando aislamiento, marginalidad e insatisfacción personal.
“Cada vez los hijos tienen más de más cosas y no por ello podemos afirmar que son más felices, es más, podemos afirmar que cuando les faltan ciertas cosas que ellos han llegado a considerar imprescindibles, como el móvil o el ordenador, sus reacciones de rabia son intensas. Además, en general cuantas más cosas tienen los hijos, más cosas quieren por la progresión insaciable que supone el tener frente a la gran demanda que existe hoy día. Y llega un momento en que los padres se encuentran incapaces de proporcionar más satisfacción. Los padres no se sienten más satisfechos porque ven que no disminuye el grado de exigencia en los hijos, aumenta el grado de inconformismo y disminuye la dedicación a actividades que requieren esfuerzo y que quizá son menos gratificantes a corto plazo, como estudiar o ayudar en tareas propias de casa”, subraya Silvia Álava.

7. Autonomía: los niños desarrollan su independencia del entorno paterno conforme van creciendo, esto potencia su autoestima y su confianza en sí mismos. Dejar que juegue solo o que realice algunas tareas del hogar sencillas es también una manera de educar en la igualdad. Se trata de favorecer una correcta autonomía en el niño que le haga más feliz y más seguro. También es bueno dejar que el niño esté enfadado en algunos momentos, los padres tienden a “salvar” a sus hijos de cualquier sufrimiento pero esto limita su independencia y capacidad de experimentar sus sentimientos. No es malo sentirse triste a veces.

8. Inteligencia emocional: es muy importante educar al niño para que desarrolle estas habilidades, esto es, aprenda a controlar y regular sus emociones para resolver los problemas de manera pacífica. Esto genera tranquilidad y armonía en el carácter de los pequeños: las emociones son buenas, y los niños reaccionan de una forma física ante ellas, produciendo por elementos bioquímicos generados por el cerebro que ayudan a detectar si hay peligro, a protegernos del daño, a superar nuestros miedos, etc. Adecuando a cada edad para saber qué habilidades hay que desarrollar en cada etapa, los niños desarrollan su conocimiento individual personal, su identidad, su autoestima y determina en gran medida el éxito en la vida adulta.

Con respecto a la segmentación por edades, hasta los dos años de edad son muy importantes las experiencias de los niños cargadas de afecto, ya que terminan formando parte de la personalidad a través de la memoria. A partir de los dos años y hasta los siete años de edad, entra en juego la sociabilidad la relación afectiva con las personas, las muestras de aprobación sobre sus acciones por parte de quienes los quieren. La verdad es que hay mucho que aprender y experimentar, la felicidad es la unión de dos componentes, el aspecto afectivo y el aspecto cognitivo, los talleres del Proyecto Felicidad ayudarán a muchos padres a mejorar la felicidad y calidad de vida de los niños.

De momento, los talleres que se impartirán por el Comando Felicidad se desarrollarán durante todo el mes de mayo y primera semana de junio en los siguientes centros comerciales: Del 12 de mayo al 15 de mayo en el centro Parque Principado (Asturias), del 19 mayo al 22 de mayo en el centro Valle Real (Cantabria), del 26 de mayo al 29 en el centro Max Center (Bilbao), del 5 de mayo al 8 de mayo en el centro Plaza Éboli (Madrid) y del 2 de junio al 5 de junio en el centro Dos Mares (Murcia). En los talleres podrán participar todos los padres que lo deseen y no existe límite de asistentes, a través del grupo de Facebook Proyecto Felicidad podrás conocer más detalles sobre la iniciativa.

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